foto: reuters "depredador sexual violento" implica que sea incluido en listas de registro de abusadores sexuales que se envían a los colegios y que reciba sesiones de terapia durante el resto de su vida  

El cómico Bill Cosby fue condenado hoy, en un tribunal local de Norristown, en el estado de Pensilvania (EU), a entre tres y diez años de prisión por varios delitos de agresión sexual a una mujer.

En el segundo día de las audiencias de lectura de su sentencia, el juez impuso una condena máxima de diez años de cárcel al actor, que fue descrito por el magistrado como un “depredador sexual violento“.

Los cargos por los que fue declarado culpable el cómico en abril por un jurado son penetración sin consentimiento, penetración mientras se está inconsciente y penetración tras el suministro de un estupefaciente.

La descripción de Cosby, de 81 años, como “depredador sexual violento” implica que sea incluido en listas de registro de abusadores sexuales que se envían a los colegios y que reciba sesiones de terapia durante el resto de su vida.

El caso que se ha juzgado es la agresión sexual de Cosby a la canadiense Andrea Constand en 2004, cuando el cómico le invitó a su mansión de Cheltenham (Pensilvania) y le dio unas pastillas que le marearon y permitieron al artista abusar de ella.

Aunque la pena máxima que podría haber recibido era de tres décadas entre rejas, la propia fiscalía había pedido una condena que abarcara entre los cinco y los diez años de prisión.

Más de 60 mujeres han acusado a Bill Cosby de abusar sexualmente de ellas entre 1960 y 2000, aunque esos casos no prosperaron por haber prescrito y solo se han llevado a juicio las alegaciones de Constand.

Asimismo, la abogacía del Estado reclamó ayer al magistrado que el fallo fuera ejemplarizante para el resto de la sociedad en materia de abusos sexuales y que mandara el mensaje de que nadie está por encima de la ley.

De acuerdo al relato de la fiscalía, Cosby aún presenta a sus 81 años un riesgo para las mujeres, un aspecto empleado para solicitar que fuera privado de libertad y que ha sido aceptado por el magistrado.

Por su parte, la defensa había retratado al ahora condenado como un anciano dependiente que no supone en riesgo para la sociedad, y aportó hoy el testimonio de una psicóloga para que secundara su petición de que quedara en libertad.

 

TFA