Foto: Reuters En el Congreso hay frustración con Otawa por la lenta marcha del diálogo  

La canciller de Canadá, Chrystia Freeland, desestimó hoy la creciente presión republicana en el Congreso para alcanzar cuanto antes un acuerdo comercial con Estados Unidos, mientras el proceso legislativo para la ratificación de un acuerdo continúa su cuenta regresiva.

 

“A mí me pagan en dólares canadienses. A los legisladores de Estados Unidos les pagan en dólares estadounidenses. Mi trabajo es defender los intereses nacionales. Eso es lo que hemos hecho desde el primer día y eso es lo que vamos a continuar haciendo”, sostuvo la funcionaria.

 

Freeland reiteró la naturaleza constructiva que han tenido sus conversaciones con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y volvió a poner de relieve el intenso ritmo que han tomado los contactos entre los equipos técnicos de ambos países.

 

La ministra canadiense indicó que su país es reconocido por alcanzar compromisos y ese es un talento que su equipo de negociadores ha demostrado, “pero a la vez, nuestro objetivo central hoy, y ese ha sido el caso desde el principio, es defender el interés nacional”.

 

Freeland respondió así al nuevo amago de otro líder republicano en el Congreso, quien insistió en la posibilidad de que el Congreso pueda optar por ratificar un acuerdo bilateral con México, si Canadá no puede alcanzar un convenio con Estados Unidos antes del 30 de septiembre.

 

Kevin Brady, presidente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, advirtió esta mañana que el Congreso no esperará de manera indefinida hasta que Canadá alcance un acuerdo.

 

“Mexico ha venido a la mesa de negociación, y se ha logrado un acuerdo. Creo que es importante que Canadá venga a la mesa de negociación de una manera seria. No vamos a dejar a Mexico colgado”, dijo en entrevista con el canal de noticias financieras CNBC.

 

Brady consideró que el gobierno canadiense deberá además acelerar la marcha de sus negociaciones, al dejar en claro que no se modificarán las fechas límite establecidas por la Ley de Promoción Comercial (TPA), una de las cuales se cumple el 30 de septiembre.

 

Ese día, Lighthizer deberá presentar el texto final del acuerdo bilateral alcanzado el 27 de agosto pasado con México, y al que se espera se incorpore Canadá, aunque Freeland ha dejado en claro que su marcha no será dictada por los plazos de la legislación estadunidense.

 

Brady pareció hacer eco de la frustración expresada el martes por el coordinador de la bancada republicana en la Cámara de Representantes, Steven Scalise, quien pareció dejar abierta la posibilidad de que el Congreso ratifique únicamente un acuerdo bilateral con México.

 

“México negoció de buena fe y de manera oportuna, y si Canadá no coopera en las negociaciones, el Congreso no tendrá otra opción más que considerar cómo avanzar mejor y defender a los trabajadores estadunidenses”, advirtió Scalise en una carta pública.

 

El legislador por Louisiana manifestó que, pese a que Canadá y Estados Unidos mantienen negociaciones en busca de un acuerdo, en el Congreso hay frustración con Otawa por la lenta marcha del diálogo.

 

Miembros del Congreso “están preocupados de que Canadá no parece estar listo o dispuesto a hacer concesiones que son necesarias para un acuerdo justo y de estándares altos”, apuntó Scalise, sin dar mayores detalles.

 

DAMG