Se tambalea Mario Delgado, el jefe de la poderosa bancada de Morena en San Lázaro, dicen algunos inconformes del “rebaño” que pastorea.

 

Y es que, según diputados del partido rojo, el protagonismo y la incontinencia verbal de su “pastor” ya prendió los focos rojos en “la casa de los milagros”, como se conoce a “la casa de transición” del presidente López.

 

¿Y por qué Mario Delgado estaría perdiendo el favor presidencial?

 

Porque su incontinencia verbal contradice frecuentemente al jefe del partido y Presidente electo, lo que ha servido para incrementar la percepción de que el nuevo Gobierno arrancará como gestión fallida, por la abundancia de contradicciones y mentiras.

 

El jefe de los diputados de Morena, como saben, es uno de los alfiles de Marcelo Ebrard –quien le consiguió el cargo a partir de su cercanía con el presidente López-, y su tarea política será apuntalar los cimientos de la futura candidatura presidencial de Marcelo.

 

Pero no es novedad que Mario es “un chivo en cristalería”. Vale recordar que a causa de su protagonismo y de su incontinencia verbal perdió la carrera para suceder a Marcelo Ebrard, en los previos a la elección de 2012; carrera que ganó Miguel Mancera.

 

Hoy, cuando su jefe Marcelo le ha dado una responsabilidad aun mayor, los tropiezos de Delgado lo tienen a punto de caer. ¿Y cuáles han sido los tropiezos más escandalosos?

 

1. Con el tacto político de un elefante en cristalería, Mario Delgado fue responsable de arengar “la estupidez” –como la calificaron sus compañeros- del coro de la sumisión; “¡es-un-honor-estar-con-Obrador!”. El golpe mediático a Morena, a los diputados y al presidente López fue demoledor.

 

2. La falta de tacto reapareció cuando Mario Delgado gritó desde la tribuna –durante la entrega del Sexto Informe- que Peña Nieto entregaba “un país en ruinas”. El tropiezo fue tal que el propio presidente López enmendó la plana a Delgado cuando dijo que Peña entregó un mejor país que el de 2012, sin crisis política, sin crisis económica y sin crisis fiscal.

 

3. El protagonismo de Delgado regresó en las primeras sesiones de la Cámara de Diputados, cuando sin ningún control, el recinto legislativo se convirtió en circo. López Obrador debió llamar a la cordura y al trabajo legislativo de altura.

 

4. El circo continuó cuando, “cantinflesco”, Mario Delgado no logró explicar por qué resultó otro engaño la austeridad de los diputados.

 

5. La gota que derramó el vaso fue una deplorable muestra de fuerza de los diputados de Morena –que son mayoría en San Lázaro- para forzar un “punto de acuerdo” que exhortó al Ejecutivo a cancelar la evaluación magisterial.

 

De nuevo, Morena y el gobierno de López aparecieron como trogloditas y de nuevo vinieron los palos. Pero no fue todo; Delgado dijo que de la reforma educativa “no quedará ni una coma”, a pesar de que él votó por esa reforma desde el Senado. La paliza no se hizo esperar, así como un emergente control de daños.

 

Se tambalea Delgado. ¿Hasta cuándo?

 

Al tiempo.