La cabeza cae sola

Luis Manuel López

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Pugna entre pilotos compañeros de equipo, inevitablemente, quiere decir pelea a varios rounds. Eso ocurrió en Force India desde hace ya unos cuantos meses y parecía que Sergio Pérez tenía muy cuesta arriba recuperarse en las tarjetas.

Al menos eso fue el preámbulo de la arrancada del Gran Premio de Azerbaiyán porque el rival, Esteban Ocon, que no es un enemigo menor, le venció en la prueba de calificación lo que resultaba clave en una carrera altamente conflictiva, pues es donde los equipos prefieren “ordenar” la llegada de los pilotos.

Pues no. La cosa se descompuso para Ocon y demasiado rápido  porque cometió un error de primera vuelta al tratar de defender más de la cuenta una posición sobre Kimi, eso sí, tras una arrancada muy buena. Perdió puntos importantísimos para el equipo, así, ¡en un suspiro!

Y por el otro lado, más drama. Checo Pérez fue chocado por detrás gracias al novato Sirotkin, Force India confirmaba que el auto 11 estaba muy dañado, porque también hubo contacto al frente con Raikkonen. A los pits y el tapatío, no hay más, a caer hasta la posición 18.

Pero antes, algunas pinceladas de la forma pedregosa que otra vez estaba tomando el duelo interno en la escudería rosada. En pretemporada, Ocon brilla con el tiempo más rápido, el mandamás de Mercedes Toto Wolff, quien a su vez maneja a Ocon, aseguró que esperaba que el francés derrotara al mexicano para ganar su puesto en la escudería de la estrella.

Viene el inicio de temporada y Ocon descarga por la radio el primer bombardeo; se abre la guerra psicológica: “¿Vieron cuántas posiciones hemos perdido por culpa de Sergio?”, preguntando al equipo para que cayera en oídos mexicanos. Ocon es un peleador metódico, bien dirigido en la esquina, hace justo lo que le pide su staff. “Sé que debo ganarle a Sergio para llegar a Mercedes…”.

En medio de la pobreza de Force India ganó el primer punto para la escudería que, dicho sea de paso, estaba en el peor inicio de temporada que se les recuerde. Sin ser un caos, estaban empantanando después de las tres primeras carreras del año. Muchas dudas, pocas certezas.

La carrera de Checo en Bakú se enderezó, como cuando un púgil contra las cuerdas recupera la visión, se quita un par de jabs y puede avanzar para volver a conectar a su adversario.

Manejó impecablemente la degradación de la llanta suave, contuvo a Grosjean en el mejor momento del francés con desventaja de neumáticos y avanzó al punto de estar tercero, contra Vettel en las tres últimas vueltas del Gran Premio.

¿Qué se espera que haga un alemán, en Ferrari, después de haber cometido un grave error? Pues empujar… y empujó. Pero Checo con la desventaja obvia entre el rojo y el rosa contuvo a Vettel para amarrar su pódium número ocho en la Fórmula 1.

Pasando el análisis por la cubeta del hielo… ¿Suerte? Sí, ¡Claro!, fallaron los Red Bull de la peor manera, chocando entre ellos, pero no hay suerte si no se le busca. No hay carrera si no llegas a la última vuelta y eso fue el golpe de plomo para Sergio en la batalla contra su coequipero, porque Pérez hoy ha adquirido distancia sobre Ocon, liderazgo sólido en el equipo y mejores condiciones en la guerra psicológica que las simples declaraciones.

En el momento indicado Checo conectó muy sólido al cuerpo, y como dicen los grandes mánagers a sus discípulos: “Sigue pegando ahí, la cabeza cae sola”.

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