La compañía Gulf que preside Sergio de la Vega ha elegido el foro La reforma energética y los combustibles de aviación, organizado por Aeropuertos y Servicios Auxiliares, para anunciar que junto Hidromex Turbosina lanzará su división Gulf Aviation México, con la cual entrará de lleno en la comercialización de combustibles para el sector aéreo del país. Lo que se busca es aplicar su experiencia a nivel internacional con conocimiento integrado al mercado mexicano, para ofrecer servicios de valor en un sector que se visualiza competitivo ante la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Sus tres ejes en lo que basará su negocio: suministro competitivo con las mejores condiciones de precio y eficiencia en todos los aeropuertos del país. El segundo punto será el de logística para ser eficiente con el fin de diferenciarse frente a sus más cercanos competidores y el último será ofrecer productos de valor como financiamiento, manejo de la volatilidad en los precios y esquemas flexibles. Otra firma que nos enteramos está con ganas de entrarle a este negocio de manera independiente es World Fuel Services, la cual actualmente lo hace a través de ASA; veremos si avanza su proyecto, aunque está en busca de su propio inventario. Shell, Vitol y BP México han mostrado interés, aunque se encuentran totalmente enfocadas en sus proyectos.

Eliminar tenencia

Ahora que los candidatos presidenciales están con ganas de dar discursos con toque populista, deberían voltear a ver al director general adjunto de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, Guillermo Rosales Zárate, quien ha propuesto que cuanto antes se haga un acuerdo nacional que reconsidere el cobro de impuestos a vehículos, todo esto ante las diferencias que existen en este tema en varios estados del país. El punto interesante que se destaca en todo esto es el avance tecnológico; por ello el impuesto a la tenencia vehicular debe dejarse atrás. Dando origen a una nueva fórmula que considere factores como menores emisiones, mayor seguridad y menores riesgos, algo que hoy en día no es tomado en cuenta.

Además, se destaca en el tema fiscal la deducibilidad de los vehículos que está topada en 175 mil pesos, lo mismo que en 2007, sin incrementar el valor actual, sólo trayendo a valor presente que eran 175 mil pesos en 2007; y que hoy se traduce a un mínimo de 300 mil pesos. Generando distorsión, además, en el emplacamiento de vehículos en otras entidades diferente al origen de donde fueron adquiridos, por ello el grave incremento de automóviles de lujo con placas del estado de Morelos circulando en la Ciudad de México. Hay que ver si le hacen caso los aspirantes presidenciales o pasan de largo sin tomar en cuenta esta propuesta que les daría muchos votos si la agarran como promesa encantadora de campaña. Lo cierto es que un mayor dinamismo a la economía sí podría darse con esta acción, pero también se privilegiaría a los de mayor poder adquisitivo.

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