POLARIZADOS. Miles de brasileños se manifestaron ayer a favor y en contra de Lula da Silva, quien encabeza las encuestas para la elección presidencial.

SAO PAULO.- Con una votación de 6 contra 5, en una sesión de 12 horas, se le negó el recurso solicitado al ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, condenado a 12 años de prisión por corrupción, para seguir su proceso en libertad y poder competir por la Presidencia.

En tanto, elevó la tensión política en Brasil se elevó, sobre todo por el mensaje en el que el comandante del Ejército, el general Eduardo Villas Boas, manifestó «repudio a la impunidad» en vísperas del proceso en la Corte Suprema sobre si le concedía un «hábeas corpus» que lo aleje de la prisión tras ser condenado por corrupción.

«Aseguro a la nación que el Ejército brasileño juzga compartir el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudio a la impunidad y de respeto a la Constitución, a la paz social y a la democracia», dijo el máximo comandante del Ejército en un polémico mensaje en su cuenta en Twitter, en la que tiene 130 mil seguidores.

La declaración del oficial, respaldada rápidamente por varios de sus subordinados, fue interpretada por algunos congresistas como una indebida presión sobre los miembros de la Corte Suprema que retomaron ayer el debate sobre el recurso presentado por la defensa del ex presidente y, por otros, como una amenaza de golpe de Estado.

La crítica más contundente a la aparente amenaza del general partió del exprocurador general de la República Rodrigo Janot, para quien la declaración no fue «buena». «Si es lo que parece, otro 1964 será inaceptable», dijo Janot en referencia al golpe de Estado que instauró la última dictadura militar en Brasil (1964-1985).

Igualmente emitieron su alerta organizaciones como Amnistía Internacional y un grupo de 150 juristas, abogados y defensores públicos, que, en un manifiesto, rechazaron «declaraciones que evocan actos de fuerza y configuran una clara interferencia en la Corte Suprema, algo que no ocurría desde la dictadura militar».

En tanto miles de brasileños se manifestaron ayer a favor y en contra de Lula da Silva en al menos 16 de los 27 estados del país mientras la Corte Suprema sesionaba, la cual pro la tarde hizo una pausa en su análisis.

El receso fue decidido tras unas seis horas de debates y con un resultado parcial de cuatro votos partidarios de negar el recurso de «habeas corpus» presentado por la defensa de Lula, frente a sólo uno que se pronunció por aceptarlo y a falta de que otros seis jueces que se pronuncien.

El recurso intenta que Lula conserve su libertad mientras estén en trámite otras dos apelaciones que le restan, después de que ya ha sido hallado culpable por tribunales de primera y segunda instancia.

El primer voto fue emitido por el juez Edson Fachin, instructor del caso «Lava Jato», por el que ha sido condenado el expresidente, y quien recordó que la propia Corte Suprema, en 2016, ya declaró constitucional que una pena comience a ser ejecutada una vez que se ratifique en segunda instancia, como es el caso de Lula.

Según Fachin, un recurso de esa naturaleza sólo puede concederse «en favor de alguien que tenga amenazada su libertad por alguna ilegalidad o abuso de poder», lo que «no es el caso», agregó.

Concluido el intervalo, deberán votar los otros seis magistrados del Supremo, que terminarán de decidir si Lula irá a prisión en los próximos días o si, por el contrario, podrá seguir apelando en libertad.

La sesión comenzó bajo estrictas medidas de seguridad, frente a la posibilidad de que tanto partidarios como adversarios de Lula se manifiesten en las calles de Brasilia, que en esta jornada, en la que hasta ahora no ha habido incidentes, tienen un refuerzo de 4 mil policías.

 

 

 

JNO

 

 

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