Con la implementación del Plan de Negocios 2016-2021, Petróleos Mexicanos (Pemex) logrará un superávit primario, es decir, por primera vez desde 2010, tendrá más ingresos que egresos, sin contar el pago de la deuda. Además, para 2018 concretará la implementación de la reforma energética, sin lastimar los derechos sindicales de los trabajadores, aseguró José Antonio González Anaya, director general de la empresa.

 

El plan, que busca disminuir el costo de producción y acelerar las asociaciones con el sector privado, permitirá que la empresa obtenga un superávit de ocho mil 400 millones de pesos para el año entrante y que la deuda disminuya a partir de 2020, dijo el funcionario.

 

 

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Al concluir la presentación del plan, José Antonio Meade Kurirbreña, titular de la Secretaría de Hacienda, aseguró que Pemex cuenta con el apoyo total de la dependencia en la implementación de este plan.

 

“Nos parece una muy buena noticia que Pemex regrese a un superávit primario y, para poner en perspectiva la dimensión del esfuerzo, la última vez que Pemex tuvo superávit primario, el precio del petróleo estaba por arriba de los 100 dólares”, aseguró el funcionario.

 

El Plan de Negocios 2016-2021 de Petróleos Mexicanos, que es un plan interno, no afecta los beneficios del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, a cargo del senador Carlos Romero Deschamps. El documento fue aprobado por el Consejo de Administración y no se discutirá públicamente.

 

Para Miriam Grunstein, especialista de la consultora Brilliant Energy, “la meta de superávit es muy pequeña; para una empresa petrolera, son aproximadamente 420 millones de dólares, pero no alcanza ni para perforar tres pozos en aguas profundas”.

 

Además, para alcanzar los objetivos planteados por el proyecto, es necesario que la petrolera mejore su habilidad de aliarse y ejecutar rápido las asociaciones. “Pemex tiene que demostrar que es capaz de cerrar tratos, porque en los dos años pasados ha logrado muy pocos”, dijo Alfredo Álvarez, experto en energía de la consultora Ernst & Young, para alcanzar estos objetivos.

 

 

El proyecto fue publicado en un entorno de bajos precios del petróleo que obligaron a Pemex a reducir 40% su gasto para desarrollar nuevos negocios, situación que se repitió en otras petroleras, aunque Pemex es vigilada de cerca por las calificadoras internacionales, debido a que ya no tiene capital suficiente para trabajar y mantener el pago de la deuda.

 

El mensaje que mandó Pemex es que el dinero público sólo le alcanza para mantener sus actividades actuales, por lo que buscará que las empresas con las que se una asuman los riesgos financieros. La ventaja que tiene la petrolera es su experiencia para trabajar en México, así como la infraestructura y la capacidad técnica, comentó Ramsés Pech, especialista en energía de Caraiva y Asociados.

 

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