La primera consecuencia del hackeo ruso es la más indirecta y la menos pensada: María Sharapova ha visto reducido su castigo de dos años a quince meses, con lo que está en perfecta posibilidad de reaparecer en pleno Abierto Francés en mayo de 2017.

 

No hace falta establecer demasiadas relaciones y considerar demasiados factores para llegar a tal conclusión: un grupo de hackers rusos, en represalia por el trato recibido por la Agencia Mundial Antidopaje y por la Federación Internacional de Atletismo, exhibió la frecuencia con que las excepciones para medicamentos prohibidos son otorgadas a atletas de máximo renombre.

 

Varios por asma, otros por problemas para lidiar con la altura, algunos más por Síndrome de Déficit de Atención e Hiperactividad, muchos en procesos de rehabilitación de lesiones, recibieron las denominadas TUE (por sus siglas en inglés, excepciones terapéuticas).

 

Días después, una de las deportistas más mediáticas de este país y quien fuera sancionada de manera por demás excesiva (la WADA misma aceptó que la rubia ingirió meldonium sin saber que había entrado días antes a la lista de restricciones), ha sido parcialmente absuelta.

 

Ahora bien, la primera equivocación es incluir a Sharapova en el escándalo ruso de dopaje de Estado: ella tiene muchísimo tiempo sin residir y entrenar en su tierra de origen, por lo que la única coincidencia es de nacionalidad; de ninguna forma lo de Masha puede guardar paralelo con las agencias rusas implicadas en desaparición de pruebas incriminadoras y con el Ministerio del Deporte de Vitaly Mutko.

 

Pese a dicha contradicción, me atrevo a plantear ese vínculo por todo lo que nos han enseñado las filtraciones del grupo de hackers Fancy Bears: que las reglas de la WADA no aplican para todos, que es más o menos fácil conseguir permisos especiales, que el común de los titanes a los que más hemos admirado, han consumido alguna sustancia proscrita (atención: no señalamos a nadie cuando en muchos casos el TUE está impecablemente concedido).

 

Simone Biles, Chris Froome, Serena Williams, Rafa Nadal, Alistair Brownlee, Bradley Wiggins, Mo Farah, todos están en ese listado de TUE´s. Parecía extremo que se ventilara la condescendencia para con esos deportistas, al tiempo que se había sido tan inflexible con Sharapova; un caso absurdo y en nada relacionado con el Kremlin, por lo que quizá fue idóneo conceder un apretón de manos ahí y conservar el puño cerrado en lo que verdaderamente competía, que eran centenas de deportistas afectados, con Yelena Isinbayeva a la cabeza y todos los paralímpicos incluidos.

 

Sharapova volverá en unos cuantos meses y de a poco reavivará esa flamante colección de patrocinadores (no tanto así, de títulos). Quedará la sensación de que los Fancy Bears, que tanto han revelado, fueron quienes adelantaron su regreso y evitaron su eventual retiro. Eso, como siempre quedó también la impresión de que la WADA se había equivocado con María. ¿Por ser rusa? No lo creo: de todos los deportistas rusos, es la que mantiene menor cercanía con el sistema deportivo de ese país. Entonces un guiño a Rusia con la más lejana a Rusia.

 

Twitter/albertolati

 

 

Alberto Lati

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