¿Vacas flacas o sensatez? Cuesta interpretarlo, pero, como sea, es evidente que el Real Madrid ha modificado diametralmente su patrón de conducta ante esta nueva temporada.

 

Fuera por elevar la calidad de la plantilla, fuera por contribuir a la colección de jugadores-trofeo del presidente Florentino Pérez, fuera por conquistar nuevos territorios, fuera por mantener su posicionamiento como equipo líder, fuera por la simple venta de uniformes, nunca había sucedido que los Merengues se pasaran un par de años en tal sequía de fichajes.

 

Este mercado veraniego ha cerrado con los regresos de Álvaro Morata y Marco Asensio (el balance de egresos-ingresos, imposible pronosticarlo años atrás, ahora es favorable en el Bernabéu), así como el pasado apenas reportó la llegada de dos futbolistas de escasa dimensión mediática como Mateo Kovacic y Danilo, más el retorno de Casemiro al pagarse la cláusula pertinente al Porto.

 

Tan diferente al esfuerzo de 2014 (dos de los mayores cracks del Mundial de Brasil: Toni Kroos y James Rodríguez) o 2013 (nada menos que Gareth Bale y las costosas promesas Isco e Illarramendi).

 

Así que el Madrid, aun bajo riesgo de ser inhabilitado por los siguientes dos períodos de compras debido a un castigo de la FIFA, ha preferido aferrarse a lo que tiene o a lo que medio le pertenecía en otros sitios.

 

Entonces comparamos: no sólo su gran rival, el Barcelona, superó los 100 millones en fichajes, sino que clubes de limitadas perspectivas en Inglaterra o Alemania sobrepasaron fácilmente lo gastado por el Madrid: Southampton, Wolfsburg, Crystal Palace, Everton, el Leipzig recién ascendido a la Bundesliga, inclusive algunos cuadros de la Segunda División inglesa (por ejemplo: Aston Villa y Newcastle).

 

En general, la Liga española ha capitulado en esa batalla. De competir por la cima del dinero en traspasos, ahora sus 400 millones de euros (ya se vio, la cuarta parte de ellos fue blaugrana) están lejísimos de los mil 400 millones de la Premier, de los 600 millones de la Serie A italiana y hasta de los 470 millones de la Bundesliga.

 

La duda es si, a pesar de tan evidente austeridad contrapuesta con la abundancia británica, habrá un cambio de hegemonía en los certámenes europeos, que, como nunca, han sido arrasados por cuadros españoles. Tomemos en cuenta que también los directores técnicos mejor pagados están en el Reino Unido, encabezados por Guardiola, Mourinho, Wenger, Klopp y Conte, entre quienes solamente logra colarse Carlo Ancelotti del Bayern Múnich, o Luis Enrique y Zinedine Zidane, una vez incluidas las primas por lograr títulos.

 

¿Bastará eso para un cambio de dominio en Champions y Europa League? A como veo a los dos grandes de España, con poco o mucho gasto, continuarán estando en la primera línea de favoritos. Eso sí, la competencia inglesa no había sido tan amenazante en más de tres décadas, cuando sus clubes llegaron a acumular siete de ocho títulos.

 

¿Vacas flacas y blancas? ¿O sensatez merengue? Un poco de las dos, pero seguirá habiendo un trabuco en el Bernabéu.

Alberto Lati

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