PARÍS. Los dos dejaron su casa cuando aún eran críos, trabajan en Madrid y se enfrentaron en la final de la Liga de Campeones en Milán. Suman 9 goles en la Eurocopa de Francia, apuntan al Balón de Oro que se entrega en Zúrich y este domingo lucharán por conquistar el título continental en París, con el “7” en la espalda.

 

Así son, a grandes rasgos, las vidas entrelazadas de Cristiano Ronaldo y de Antoine Griezmann, gran tótem de la selección Portuguesa y estrella indiscutible del Real Madrid, el primero, y piedra angular del Atlético de Madrid y referencia goleadora de la selección francesa, el segundo.

 

A las a las 21.00 hora local del domingo en Estadio de Francia de Saint Denis, a las afueras de París, Ronaldo y Griezmann están llamados a escribir una nueva página en la historia del fútbol ante la mirada de los 350 millones de espectadores que seguirán en directo la final de la Eurocopa, un torneo que ha engrandecido a dos de los delanteros más incisivos del mundo.

 

Ronaldo, que a los 12 años dejó la isla de Madeira para ingresar en el vestuario del Sporting de Lisboa, a 972 kilómetros de casa, disputa su cuarto torneo continental consecutivo. Ha marcado en todos ellos, conduciendo a su equipo a dos finales (2004 y 2016), algo que ningún otro futbolista había logrado.

 

“CR7”, de 31 años, saltará al terreno de juego con la vitola de ser el máximo goleador histórico de la competición, empatando a 9 tantos con el francés Michel Platini gracias a las tres dianas que ha firmado en la presente Eurocopa.

 

Griezmann, que dejó Lyon a los 15 años para formarse en la cantera de la Real Sociedad, a 604 kilómetros de distancia, también comparte palmarés con Platini, pues son los dos únicos futbolistas que han marcado 6 o más goles en una misma Eurocopa.

 

Aunque el ariete colchonero necesitaría un triplete mañana para igualar la marca de 9 goles en una sola competición como hizo Platini en 1984, también en Francia.

 

Escarbando un poco en las estadísticas de la presente Eurocopa, los números de Griezmann brillan más que los de Ronaldo, aunque el portugués acumula mejores registros en el cómputo global de la temporada.

 

Cristiano Ronaldo ha marcado 57 goles en 60 partidos esta campaña, en la que se ha proclamado vencedor de la Liga de Campeones con el Real Madrid, con lo que aspira a reeditar el título, ahora con su combinado nacional.

 

Griezmann, por su parte, ha firmado 40 dianas en 69 encuentros esta temporada y perdió la final europea en los penaltis con el Atlético de Madrid, con lo que la victoria de mañana le otorgaría su primer título europeo.

 

Sin embargo, en la Eurocopa, “Grizi” está brillando más que Ronaldo. El francés, de 25 años, hace gol cada 72 minutos, envía a portería el 63,2 % de sus disparos y ha servido dos asistencias en sus 400 minutos de juego en el torneo, mientras que el portugués marca cada 200 minutos, manda a puerta el 39,3 % de sus tiros y ha entregado dos pases de gol en 600 minutos disputados.

 

Una de las diferencias entre uno y otro se acentúan cuando se les coloca en perspectiva con el resto de su selección.

 

Portugal, dirigida por Fernando Santos, juega con un esquema de 4-4-2 para adaptarse a Ronaldo, que cuenta con un preparador físico personal durante el torneo.

 

La Francia de Didier Deschamps, sin embargo, varía entre un 4-2-3-1 o un 4-4-2. A Griezmann, que reconoció haber llegado poco fresco a la Eurocopa, le costó hacerse con un puesto de titular y que el técnico le situara en el centro del ataque y no en banda, aunque siempre ha dicho que jugaría sin rechistar donde le colocar el seleccionador. La estrella es el equipo, repite.

 

En el horizonte, la final de este domingo también podría decidir el futuro de los jugadores. Si bien ambos tienen contrato vigente con el Real Madrid y el Atlético de Madrid, sus nombres suenan con fuerza como grandes fichajes del verano para muchos de los grandes clubes de Europa.

 

Entre ellos, precisamente, se cuenta el París Saint-Germain (PSG) sediento de títulos continentales y, tras la marcha de Zlatan Ibrahimovic, huérfano de atalaya en torno a la que construir el porvenir. | jms