Lionel Messi estará de regreso.

 

Lo estará porque hay una liga necesaria y obligada entre el futbol argentino y él; ese futbol y afición que se han cansado de criticarlo y minimizar sus actuaciones son los mismos que hoy le lloran y empiezan a extrañar.

 

Lo estará porque, en general, el mundo del futbol lo requiere para seguir alimentando sus esperanzas y agrandar su capacidad de asombro.

 

Lo estará porque a los 29 años se tiene mucho por delante, y en el deporte, una vida llena de revanchas, de retos, de nuevas oportunidades.

 

Lo estará porque, como en todo, el tiempo se vuelve el mejor aliado y consejero.

 

Lo estará porque sabe que su talento se lo exigirá tarde o temprano; porque su espíritu lo levantará del sillón en el que nos hemos echado todos pensando que las puertas no se abrirán nunca más. Porque sabe que rendirse no es una opción sin haber cumplido siquiera 30 años.

 

Lo estará por él, por los suyos, por sus seguidores y sus detractores; y vaya que parecería el mundo al revés escuchar a Maradona pedir que le dejemos de “romper los huevos a Messi” cuando si de “romper los huevos” se trata, él es uno de los primeros en la fila.

 

Messi necesita tiempo para despejar la mente, pero sobre todo para entender que en la Selección de Argentina juegan 11 y que él es uno de ellos. Sí, el mejor, pero nadie gana solo en estos tiempos; ni en éstos ni en los anteriores, porque incluso Maradona tenía mejores compañeros, jugadores de mayor peso y carácter que aparecieron en momentos trascendentales, situación que en la Argentina actual no sucede salvo contadas excepciones, Mascherano, por ejemplo.

 

Las groseras fallas de Higuaín forman parte del anecdotario solamente. Las lesiones de Ángel Di María ya forman parte de la normalidad. Que la versión de Sergio Agüero en la Albiceleste sea como una mala copia de la que nos ofrecen semana a semana en la Liga Premier se dice poco. Que de ahí para atrás sólo consideremos a  Mascherano como una gran figura mundial deja muy claras las cosas.

 

Argentina necesita mejores jugadores y Messi, mejores compañeros, al igual que los necesita Cristiano Ronaldo en Portugal o Neymar en Brasil. Argentina necesita volver a ser un equipo autosuficiente donde Messi funja como figura y no como el salvador que todos esperan.

 

Argentina necesita parecerse un poco más a Chile, un equipo en el que localizamos líderes en todas las posiciones y en donde efectivamente destacan Vidal y Alexis Sánchez, pero Vargas se pone a la altura, Medel grita y ordena, Bravo viste el traje de héroe cuando se requiere o Fuenzalida se encarga de nutrir por su costado.

 

Es un equipo en toda la extensión de la palabra, ese mismo que pensábamos se caería con la salida de Bielsa y después con la de Sampaoli. Ese mismo equipo que con tres diferentes entrenadores siguió progresando y demostrando que son la mejor generación en la historia del futbol andino.

 

Hoy nadie ganará solo, pero no contar con el mejor hace aún más sinuoso el camino.

 

Tienes razón, Maradona, pero el buen juez por casa empieza.