Se denominó “la pelea del siglo”. La fecha: el 8 de marzo de 1971. El lugar: el mítico Madison Square Garden. Dos campeones invictos, Muhammad Ali y Joe Frazier, frente a frente por primera vez. Y allí estuvo el olfato periodístico de Frank Sinatra para inmortalizar cada instante.

 

Era la entrada más deseada. El lugar donde, si el bolsillo lo permitía, había que estar aquella fría noche de Nueva York para ser testigo de un choque pugilístico y cultural de inabarcable relevancia.

 

Así lo entendieron numerosas celebridades, encabezadas por Miles Davis, Woody Allen o Walt Frazier.

 

La batalla no se iba a librar únicamente sobre el ring. Había mucho más de fondo: se trataba del ídolo del movimiento antiVietnam ante la “decencia” de la América blanca, un “Smokin’ Joe” a quien el sistema había adoptado como símbolo.

 

Y Sinatra, que en aquel momento creía estar cerca de jubilarse, no se lo iba a perder de ninguna manera.

 

Los tickets escaseaban, pero su ingenio le llevó a contactar a la revista LIFE, para quien tomaría las fotografías como reportero invitado. La publicación ya tenía contratado a Norman Mailer para redactar la crónica del duelo y al actor Burt Lancaster para proporcionar los comentarios de color y ambiente.

 

sinatra

 

Hay quien sostiene que Sinatra sabía que no iba a lograr el asiento en primera fila por su cuenta y llegó a un acuerdo con el editor de la revista, Ralph Graves, que supo ver el valor que podrían alcanzar aquellas fotografías.

 

Graves, en cambio, dijo que Sinatra iba a estar allí de todas maneras y que iba a tomar las fotos porque era una afición suya.

 

Sea como fuere, cuatro fotografías con su firma acabaron en la revista, una de ellas en portada, la de Frazier golpeando a Ali, protegiéndose y contra las cuerdas.

 

“Tomé algunas fotos buenas aquella noche”, dijo Sinatra en una conversación con Bill Gallo, un periodista deportivo del New York Daily News. “Pero no paraba de fijarme en que Frazier acercaba mucho su cabeza para que Ali la golpeara. Le estaba desafiando. Le dije al tipo del periódico a mi lado: ‘Puede que gane, pero si sigue así, va a ir al hospital con todos esos golpes’“, rememoró.

 

Frazier se impuso en 15 asaltos por decisión unánime y tumbó a Ali por primera vez en su carrera. Luego llegarían dos combates épicos más, ganados por Ali.

 

Sin embargo, aquellas imágenes no dejaron a todos satisfechos.

 

Al mes siguiente, la revista recogía una queja de uno de sus propios fotógrafos.

 

“La portada fue seleccionada obviamente porque Sinatra la tomó, no por su excelencia. De hecho, es una mala fotografía. Lo que millones de lectores de LIFE querían ver era el puño de Frazier firmemente incrustado en la boca de Ali”, criticó Robert W. Kelley.

 

 

Dio igual. La decisión resultó ganadora para la revista, que consiguió un récord de ventas, y para el propio Sinatra, del que se dice fue el tercer hombre más fotografiado durante la velada.

 

Dos años después, además, regresó a los escenarios con ilusiones renovadas y un disco llamado “Ol’ Blue Eyes Is Back”. Como comprobó en la figura de Ali, permanecer sobre la lona no era una opción.

 

Hoy, con la muerte de Ali, Hollywood rinde homenaje al púgil con flores alrededor de su estrella en el Paseo de la Fama, que posee una peculiaridad: al contrario que las otras 2.581 que existen, la suya no reposa en el suelo, sino que se erige sobre uno de los muros del Teatro Dolby.

 

El boxeador, que recibió ese tributo en 2002, con 59 años, dijo que no quería que su nombre fuera deshonrado por gente que no le tenía “ningún respeto”.

 

“Llevo el nombre de nuestro profeta Mohammad (Mahoma), y no puedo permitir que la gente lo pisotee”, manifestó. |DEC