La temporada 2016 de las Grandes Ligas comienza este domingo en Pittsburgh, cuando los Piratas reciban a los Cardenales de San Luis, dando así Play ball a una nueva temporada que estará marcada por la nueva política de los Yanquis de Nueva York, de no romper el mercado con contrataciones de agentes libres y el morbo de ver si, en este año par, los Gigantes de San Francisco pueden ser capaces nuevamente de levantar el título.

 

Los Gigantes lo han hecho en los últimos tres años pares (2010, 2012, y 2014). Cuando el año es impar, los de San Francisco ni siquiera llegan a la Postemporada.

 

Este año, para solventar ese desacierto, los Gigantes abrieron la cartera agresivamente. Para arropar a su estrella en el montículo, Madison Bumgarner. Desembolsaron en contratar a Johnny Cueto 130 millones de dólares, en seis años, y Jeff Samardzija, quien obtendrá 90 millones en cinco años.

 

“¡Este es un año par y estoy listo para rodar! Feliz de estar a bordo. ¡Vamos!”, escribió Cueto, tan pronto se cerró su contratación.

 

Y no sólo con esos dos contratos se prepararon los Gigantes para su año mágico, pues reforzaron su cuadro y jardines, siempre bajo las premisas que los han llevado a ser el equipo dominante de la década: pitcheo dominante, una defensa intratable y bateadores de contacto.

 

Por primera vez en las cuatro décadas de existencia de la agencia libre, los Yanquis de Nueva York dejaron pasar los meses del receso del invierno sin ofrecer un contrato de Grandes Ligas a ninguno de los agentes libres disponibles en el mercado. Estaban a la mano un pitcher de la talla de David Price o el dinámico jardinero Jason Heyward. Con ellos, fácilmente les tendrían colocados en la categoría de favoritos.

 

Pero el plan es transparente, en dos años terminan contratos Mark Teixeira, Carlos Beltrán, CC Sabathia y Alex Rodríguez, entonces, volverán a la carga. Y es que todos esos contratos les imponen un impuesto de la liga que ya se acerca a los 300 millones de dólares acumulados desde que se implantó.

 

Los Yanquis aspiran a disputar una serie de Playoffs, por primera vez desde 2012.

 

A-Rod inicia caza del récord de Bonds

 

Alex Rodríguez anunció que se retirará del beisbol al terminar la campaña de 2017, con lo que, en estas dos que le restan al ahora bateador designado de los Yanquis de Nueva York, el reto que enfrenta es conectar 76 jonrones y convertirse así en el máximo jonronero de la historia superando a Barry Bonds, que tiene 762.

 

Rodríguez es el cuarto de la historia con 687. Al completar 29 vuelatuercas superaría a Babe Ruth y, con 69, a Hank Aaron. El año pasado, después de un año de inactividad por suspensión debido al escándalo de dopaje en el que se vio involucrado, conectó 33 jonrones en 151 partidos.

 

Es posible que Rodríguez se mantenga en unos 30 jonrones de promedio por temporada. Si es así, tendría el récord a la mano, pero quizá necesite otra temporada.

 

Aunque alcance y supere a Bonds, su marca estará señalada, igual que la del hasta ahora máximo cañonero, por la sombra del dopaje.