Desde hace poco más de una década, un Clásico entre Chivas y América no levantaba el interés y pasión como lo hizo la edición del domingo pasado. El mal momento que vivió América en 2008 o el mal que aqueja a Guadalajara desde hace tres años provocaron que los duelos entre amarillos y rojiblancos estuvieran lejos de la intensidad que dejó el 2-1 de los emplumados en territorio chiva.

 

Quizá, el 3-3 en el Estadio Azteca del Clausura 2005, cuando Chivas, con líderes del tamaño de Oswaldo Sánchez, Ramón Morales, Maza Rodríguez, Adolfo Bautista, Francisco Palencia y el mismo Omar Bravo, empató con las uñas un duelo al América de Claudio El Piojo López, Kléber Boas, Cuauhtémoc Blanco y, Pavel Pardo, este último tuvo todos los ingredientes que volvieron a encender la pasión.

 

El enfrentamiento de este Clausura 2016 deja un verdadero sabor a Clásico, cuyas claves fueron:

Foto: Cuartoscuro

 

Claves

 

Buen nivel futbolístico

 

Si Chivas jugara la Liga con el nivel mostrado contra el América, seguramente no viviría ahogado en los problemas de descenso. El Rebaño revivió, intenso, pasional, con opciones de gol y variedad al frente, ante un América que, si bien, fue superado futbolísticamente, lo sustituyeron con contundencia y el cuchillo entre los dientes para no ser empatados. Chivas se reconcilió con su público y América dejó orgullosos a los suyos.

 

Polémica arbitral

 

Sucedió hace seis meses, cuando Chivas venció al América en el Azteca, ahora el árbitro estuvo cargado hacia los amarillos, al anular un gol a Isaác Conejito Brizuela por un fuera de lugar, cuando el rebote previo venía de un americanista. Después, no marcó un penalti sobre Omar Bravo que el árbitro se comió. Más una expulsión por bando; rigorista para el chiva Carlos Cisneros, por entrada sobre Paul Aguilar; justa para Paolo Goltz, por la patada sobre Bravo. Al final, festejo americanista que no cayó nada bien en la familia chiva.

Foto: Cuartoscuro

 

Conato de bronca

 

Aventones en el campo y múltiples objetos lanzados al terreno de juego, incrementaron la tensión entre los equipos y los aficionados. La pasión fue del campo a los vestidores, donde los jugadores de Chivas se empujaron y reclamaron a los americanistas porque los amarillos festejaron en el centro del campo rojiblanco la victoria. Al final, los fanáticos del Guadalajara abandonaron el estadio con gritos de apoyo para su equipo a pesar de la derrota

 

Enfrentamientos en redes sociales

 

Las redes sociales estuvieron activas después del Clásico. Sobre todo en Twitter. Ahí, Rubens Sambueza subió una fotografía del vestuario americanista con todo el plantel, incluido Ricardo Peláez, gozando de la victoria. Por el mando chiva, el dueño, Jorge Vergara publicó una felicitación para su equipo: “Perdimos ganando”, mientas que Omar Bravo mandó un recadito para Darwin Quintero por el festejo águila: “Pero no le digan a él negrito”, a lo que Darwin contestó: “No insulté a nadie, sólo celebramos igual que ellos en el Azteca”.

 

Reivindicación

 

Dicen que los Clásicos encumbran o hunden ídolos. El domingo sacó del hoyo a dos hombres muy cuestionados en sus equipos. Carlos Gullit Peña, por Chivas, quien fue acusado de llegar tomado al entrenamiento, entró y anotó el tanto que revivió la esperanza chiva. En América fue para Darwin Quintero, abucheado constantemente en el Azteca, el delantero anotó en el Clásico y encaminó la victoria amarilla.