Las primarias de Nuevo Hampshire revolucionaron este martes por completo el panorama de las primarias para elegir candidatos para los próximos comicios presidenciales de Estados Unidos, que ahora, más abiertas que nunca, se trasladarán a la sureña Carolina del Sur y tendrán su primera parada del oeste en Nevada.

 

El magnate Donald Trump logró un triunfo con más del doble de los votos de su más cercano seguidor, el gobernador de Ohio, John Kasich, quien se cuela en la contienda; mientras que el demócrata Bernie Sanders supera en más de 20 puntos a Hillary Clinton.

 

Estas primarias, que por tradición se celebran una semana después de los caucus de Iowa, los candidatos demócratas se reparten 32 delegados que representarán a este estado en las convenciones nacionales de partidos, cuando se nombrará oficialmente al candidato que competirá por la presidencia de Estados Unidos en los comicios de noviembre. Del lado republicano son 23 delegados en juego.

 

Enviamos mensaje a Wall Street: Sanders

Bernie Sanders, ganador de las primarias demócratas, aseguró que con su victoria se envía “un mensaje que tendrá eco desde Wall Street a Washington” de que la gente quiere “un cambio real”.

 

“Juntos hemos enviado un mensaje que resonará de Wall Street a Washington, desde Maine a California, de que el Gobierno de nuestro gran país pertenece a todo el pueblo y no solo a un puñado de ricos contribuyentes a las campañas”, dijo Sanders en su discurso tras su holgada victoria sobre la ex secretaria de Estado Hillary Clinton.

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Sabía que el camino no sería fácil, voy voto por voto: Clinton

 

Hillary Clinton concedió la victoria a su rival Bernie Sanders, solo minutos después de cerrarse las urnas todas las proyecciones dieran por ganador al legislador.

 

“A @BernieSanders, felicidades. A Nuevo Hampshire, gracias. Y a nuestros voluntarios: Estoy muy agradecida por lo que han construido. Ahora, adelante -H”, escribió personalmente la aspirante demócrata desde su cuenta oficial de Twitter.

 

Minutos después, la ex secretaria de Estado se dirigió a sus votantes de Nuevo Hampshire ante los que aseguró que pese a la derrota, seguirá luchando por “cada voto” en el resto del país.

 

Aseguró que antes de comenzar su andadura hacia la Casa Blanca sabía que el camino no sería fácil, pero reconoció “especialmente” el trabajo que le queda por hacer con los más jóvenes. “Puede que ellos no me apoyen a mí, pero yo seguiré apoyándolos a ellos”, reiteró.

 

Se refirió también a los derechos de los negros y de los latinos, que cobrarán más peso en las siguientes citas electorales.

 

La campaña de Clinton admitió en un breve comunicado que ya tiene la vista puesta en las próximas votaciones, en estados donde mantiene una ventaja sustancial en las encuestas.

 

Después de repartirnos las dos primeras contiendas, un resultado ya anticipado hace mucho, la atención se centrará inevitablemente en los próximos dos de los primeros cuatro estados”, dijo el jefe de campaña de Clinton, Robby Mook, en referencia a la apretada victoria de Clinton la semana pasada en los caucus de Iowa.

 

La derrota de Hillary Clinton supuso un fuerte golpe moral en un estado casi “sagrado” para su familia política, donde el ex presidente Bill Clinton se convirtió en el comeback kid (el niño que se recupera) en 1992, cuando la nominación parecía imposible, y donde ella misma dijo haber encontrado “su voz” al vencer al actual presidente Barack Obama en 2008.

 

Kasich se cuela

Nuevo Hampshire era una batalla crucial para muchos precandidatos, especialmente los conservadores moderados, para quienes Iowa, con un electorado republicano en el que los evangelistas tienen mucha fuerza, estaba desde el principio fuera de alcance.

 

Así lo demuestra que la misma noche electoral en Iowa el ex gobernador de Florida Jeb Bush la pasó haciendo campaña en Nuevo Hampshire, donde él y sus aliados de campaña gastaron 36 millones de dólares.

 

La de Bush fue la candidatura más despilfarradora en este estado, seguida de la del gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie (18 millones de dólares), el senador por Florida Marco Rubio (15 millones) y el gobernador de Ohio, John Kasich (12 millones), todos ellos representantes, en menor o mayor grado, del ala moderada del Partido Republicano.

 

Del lado republicano, el gobernador de Ohio, John Kasich es quien logró mejor resultado en el bautizado como “estado del granito”, al quedar segundo, lo que le mete de lleno en la carrera al ser el aspirante del establishment en las primarias, un codiciado título en la contienda republicana.

 

Bush y Cruz pelean como terceros

 

El ex gobernador de Florida, Jeb Bush, resucitó su candidatura en las primarias de Nuevo Hampshire al pelear por el tercer puesto con el senador Ted Cruz y aseguró que su campaña “no está muerta”.

Tras el cierre de urnas y la proclamada victoria de Donald Trump, Bush se dirigió a sus seguidores para agradecerles sus esfuerzos, llamando a decenas de miles de puertas durante los últimos días. “Los expertos tenían todo planeado el pasado lunes por la noche, cuando las asambleas de Iowa se acabaron”, dijo.

 

Mientras que Ted Cruz aseguró que hizo “historia” al acercarse a un tercer lugar en las primarias de Nuevo Hampshire, porque muchos le dijeron que eso sería “imposible” debido a su mensaje ultraconservador.

 

“Hemos hecho historia esta noche”, dijo Cruz, que con el 73% escrutado acumulaba el 11.5 % de los votos, ligeramente por encima del 11.2 % que tenía el ex gobernador de Florida Jeb Bush.

 

En tanto, el gobernador de Nueva Jersey, el republicano Chris Christie, anunció que se tomará una pausa para replantearse su carrera a la presidencia, tras su mal resultado en las primarias de este martes en Nuevo Hampshire, donde quedó en sexto lugar con menos del 10 %de los votos.

 

“Vamos a volver a Nueva Jersey mañana y vamos a darnos un respiro, ver cuáles son los resultados finales de esta noche, porque eso es importante”, dijo en un discurso Christie.

 

Este mes, restan los procesos de selección de candidatos en Carolina del Sur y Nevada, donde Clinton cuenta con mayor preferencia de voto en el frente demócrata, y donde Trump una vez más se presenta como favorito. (Con información de EFE)