El cometa Catalina C/2013 US10, que por única vez se encuentra próximo a la Tierra, es un cuerpo celeste nuevo con componentes congelados y volátiles que se desprenderán de él junto con datos del origen del Sistema Solar.

 

Marco Antonio Muñoz Gutiérrez, estudiante de doctorado del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que Catalina proviene de la nube de Oort, una componente esférica que rodea al Sol a un año luz de distancia.

 

“Viene de muy lejos y es la primera vez que pasa por el Sistema Solar, con todos sus compuestos volátiles que no se han perdido en otros pasajes, como ocurre con cometas periódicos que transitan muchas veces por aquí, perdiendo material en cada viaje”, detalló.

 

Se trata de un cuerpo celeste que posee, inalterados, gases congelados y volátiles como amoniaco, monóxido, dióxido de carbono y agua, con información del Sistema Solar primigenio.

 

“Todos son hielos, pues se encuentran en estado sólido en un ambiente de muy baja temperatura, pero al acercarse al Sol se calientan y subliman, es decir, cambian su condición del sólido al gaseoso, sin pasar por el líquido”, abundó el astrofísico.

 

Una vez que pase cerca de la Tierra, dijo, este cometa seguirá su viaje y se perderá en el espacio interestelar.

 

El 17 de noviembre pasado, el cometa Catalina tuvo su mayor acercamiento al Sol y, por tanto, en estas semanas sus gases sublimados están listos para ser estudiados.

 

“Aunque sus componentes son conocidos y se han examinado en otros cometas, lo original pueden ser sus mezclas o combinaciones que podrán analizarse con espectrógrafos”, expuso en un comunicado el joven astrónomo.

 

Este cuerpo celeste fue descubierto en octubre de 2013 por el Catalina Sky Survey, un programa de investigación operado por el Lunar and Planetary Laboratory de la Universidad de Arizona, Estados Unidos.

 

Tiene una inclinación de 150 grados y es retrógrado. Cuando se descubrió era de una luminosidad muy débil, de magnitud 19, pero ahora alcanzó una de seis, por lo podrá observarse con telescopios y hasta con binoculares en lugares oscuros, en especial la noche del 17 de enero en el hemisferio norte del planeta.