La Premier y su inigualable encanto

Alberto Lati

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Inglaterra busca rey y no me refiero a la sucesión de Isabel II, la persona que por más tiempo ha reinado en las islas británicas. Inglaterra busca rey para su futbol y, comenzado este 2016, no existe nada cercano a un consenso respecto a quién es el mayor aspirante. Inglaterra busca rey de entre más de cinco candidatos y ese es el mejor síntoma de la salud y superioridad de su liga.

 

El Chelsea, como campeón defensor, inició la temporada como obvio favorito. Momios, apostadores, incluso los rivales veían en los blues al equipo a vencer. Vino la renovación de José Mourinho, tentativas para reforzar una defensa central que ya parecía débil (intentaron traer al prometedor John Stones del Everton), todavía hicieron llegar de Barcelona a Pedro, pero nada funcionó, de tal forma que prontísimo se descolgó de la contienda.

 

Entonces la balanza se inclinó hacia el Manchester United con su plantel millonario y la expectativa que suponía el segundo año de Louis van Gaal en el timón. No obstante, aquel cuadro inexpugnable en su línea baja, se convirtió en operante en ofensiva y ha aburrido como pocas veces a Old Trafford.

 

La baraja se dirigió a Manchester City, por mucho que el liderazgo de Manuel Pellegrini estaba en entredicho ante los rumores de su no continuidad y el precontrato con Pep Guardiola. Perdiendo partidos tan absurdos como sorprendentes, los citizens continúan con esperanzas intactas.

 

Caso parecido al del Arsenal, que si no aprovechara esta ocasión de río revuelto, no sabemos cuándo finalmente podrá hacerlo. No obstante, los momios que ya pertenecían a los gunners, los abandonaron cuando fueron goleados por el Southampton.

 

En medio de ese reguero de fe y frustración, la cenicienta de la Premier League, el Leicestr City, que da señas de perder gas, luce firme para al menos clasificarse a Liga de Campeones de Europa y abre el año como sublíder.

 

¿Qué sucede a cada semana en Inglaterra? Algo que rara vez sucede en Alemania, España, Francia e Italia: que cualquier hace partido y saca puntos a un once superior en antecedentes y recursos.

 

Sin duda y desde toda perspectiva, es la liga modelo. Gestiones sanas en lo financiero, estadios llenos, venta de derechos televisivos por un monto récord, merchandising a lo que da, esquemas de operación dignos de lo que la NFL ha enseñado. He visto partidos de futbol inglés lo mismo en países como Myanmar y Tanzania, que en sitios como Trinidad y Tobago, Nueva Zelanda, Azerbaiyán. Es, claro está, el viejo legado del vasto imperio británico, con tentáculos por cada rincón del planeta y una anglofilia consciente o inconsciente que se transforma en pasión por su futbol. Pero es, sobre todo, saber hacer las cosas, ver en el aficionado al mismo tiempo a un cliente y a un feligrés, respetar el producto que se ofrece.

 

Inglaterra busca campeón llegado el inicio de 2016 y esa duda se esclarecerá hasta bien entrado el mes de mayo. Los apostadores continuarán volviéndose locos, los momios seguirán contradiciéndose, los favoritos se mantendrán variando y no sólo entre los dos de siempre (como en España) o el de siempre (como en Alemania), porque en Inglaterra no hay sólo cuatro estadios difíciles, porque en Inglaterra no hay sólo tres obstáculos que superar. Una maravilla cuyos pendientes son una genuina hegemonía en certámenes europeos y, principalmente, lograr beneficiar a la atribulada selección de este país.

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