Orange is the New Black para la próxima Eurocopa: color de chillante luto futbolístico; color inmortalizado por generaciones de artistas del balón, hoy deslavado y traicionado.

 

La sesión clasificatoria más cómoda de todos los tiempos ha desembocado en el que ya es visto como el mayor fracaso en la historia de la selección holandesa.

 

Un grupo que terminó repartiendo tres boletos directos para la próxima Eurocopa y en el que enfrentó a cinco rivales que no calificaron al Mundial de Brasil 2014, resultó obstáculo insuperable para Holanda.

 

Por supuesto que debe de resaltarse el renacer tanto de checos como de turcos, lo mismo que a la sorpresiva Islandia, aunque jamás lograremos entender cómo un cuadro destacado en la última Copa del Mundo (su camino al tercer sitio comenzó con la goleada a la campeona España), decayó a esta proporción.

 

Holanda_Eurocopa_2Incluso una eliminatoria mediocre le habría permitido acceder a uno de los veintitrés cupos que por primera vez se han brindado para un certamen continental de cualquier confederación. Pero los oranje, incapaces de vencer a los tres primeros del sector a ida o vuelta, se extralimitaron en su desastre. Tras la dimisión de Louis van Gaal, anticipada desde antes del pasado Mundial, se dio el regreso de Guus Hiddink. No obstante, los malos resultados llevaron a que pronto le sustituyera Danny Blind, quien desde este martes carga con el fracaso.

 

Cultura célebre por su dominio de los mares y por el manejo de las aguas a través de diques, no previó jamás que se acercaba una tormenta perfecta: ausencia por lesión de su crack, Arjen Robben; bajo rendimiento de veteranos como Wesley Sneijder y Robin van Persie; incompetencia de la nueva generación para levantar la mano y tomar el relevo; todo eso, más una dirección técnica que nunca logró reorientar el timón en tan dilatado naufragio. Viendo la derrota final a manos de los checos, más nos sorprendemos de que en Brasil 2014, apenas dieciséis meses atrás, Van Gaal haya conseguido superar tantas rondas.

 

Sin embargo, la futbolérisima Holanda, uno de los países con mayor aportación e influencia histórica para este deporte, ha vivido a lo largo de su historia momentos de total aridez. Hasta antes de la racha de dos subcampeonatos consecutivos (Alemania 74 y Argentina 78), su presencia en Mundiales había sido casi testimonial. Después de estos torneos volvió a perderse y reapareció con toda la fuerza en la coronación europea de 1988. Catorce años después, en Corea-Japón 2002, nombres del calibre de Seedorf, Davids, Kluivert, Hasselbaink, Overmars, Van Nistelrooy, quedaron fuera.

 

La gran diferencia entre todos los fracasos naranjas y el actual, resulta evidente: que nunca antes hubo tantas posibilidades de calificar, al tratarse por primera vez de un certamen con 24 integrantes.

 

Será una Eurocopa diferente por su tamaño y por la incorporación de inéditos como Albania, Islandia, Gales e Irlanda del Norte, más el regreso de rumanos y austríacos. En todo caso, resultará inevitable echar en falta a la alguna vez llamada Naranja Mecánica: no sólo eliminada, sino habiendo merecido plenamente su eliminación.

 

El naranja será el nuevo negro durante la Euro. No el negro de la moda, sino el negro lúgubre por el futbol que en los Países Bajos hubo con la mayor estética y hoy no hay.

Alberto Lati

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