Dilatado rayo de Jamaica

Alberto Lati

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La vuelta al mundo en 100 metros y siete años: de Beijing a Beijing. Vuelta al mundo para convertirse en el velocista más connotado que jamás hayamos visto. Vuelta al mundo del asombro y la explosión, con su carisma y con su show, aunque también con cierta duda y especulación.

 

En agosto de 2008, en el carril tres del pequinés estadio Nido de Pájaro, Usain St. Leo Bolt, saltó a la cima del Monte Olimpo no sólo por haber conquistado la medalla de oro en los cien metros, sino, sobre todo, por la insultante manera: con nuevo récord mundial, a larguísima distancia de los rivales, con una indescriptible sobradez pese a un inicio más bien deficiente, incluso desperdiciando el tramo final en el que descompuso su zancada por adelantar el festejo.

 

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En agosto de 2015, ahora en el carril cinco del mismo escenario, el jamaicano padeció para volver a coronarse en esa prueba, pero, photofinish de por medio, constatamos que se mantiene como número uno.

 

Siete años que nos permiten ver en Bolt no sólo al atleta más rápido de la historia, sino también al más hegemónico. Como Carl Lewis en Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, Usain se ha impuesto en los 100 metros de dos Olímpicos consecutivos, pero Lewis sólo extendió su reinado una vez a los 200 metros y Bolt lo ha hecho tanto en Beijing 2008 como en Londres 2012. El propio Lewis fue campeón mundial tres veces, algo ya igualado por Bolt, con el añadido de que esta misma semana podría incrementar su tamaño (ya es el máximo ganador de oros en Mundiales) si de nuevo domina los 200.

 

La palabra duda resulta inevitable. Cuesta entender cómo Jamaica se convirtió en la cuna de los mayores portentos de la velocidad y desplazó a Estados Unidos justo cuando las autoridades de la potencia norteamericana abrieron largas investigaciones y procesos por dopaje. Como quiera que sea, a Bolt no se le ha descubierto nada y mientras así sea disfrutará del beneficio de la duda.

 

Personaje muy espigado, cuya estructura corpórea más hubiéramos relacionado con un basquetbolista que con un velocista, incluso ha modificado el genotipo vinculado a este tipo de pruebas. Uno de los mayores especialistas en ciencias aplicadas al deporte, el profesor Alan Nevile de la universidad de Wolverhampton, me explicaba años atrás que si los récords de Bolt han de ser mejorados, tendrá que ser con algún exponente que comparta sus características físicas: “La ventaja de los individuos más altos y delgados, con mayor zancada, es donde ya hay una velocidad constante, donde la aceleración ya ocurrió; no sólo son las zancadas más largas, sino que son menos resistentes al viento por ser más delgados, porque son menos corpulentos”.

 

De Beijing a Beijing, Usain Bolt ahí continua. Vuelta al mundo luego de la que para muchos ha sido la carrera más lograda de su trayectoria: después de muchas lesiones, después de muy escasa actividad, después de la gran racha de dos años de su rival Justin Gatlin, después de los primeros estragos de veteranía, pero Bolt es demasiado relámpago.

 

De Beijing a Beijing, vuelta al mundo y desde la cima.

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