Sao Paulo. A los 54 años de edad y por primera vez en Brasil, la diseñadora y aristócrata española Ágatha Ruiz de La Prada presentó hoy en Sao Paulo trajes de su colección pueril, que exhalan arte contemporáneo en sus multicolores y formas y que están impregnados del “buen humor” que caracteriza a la creadora.

 

Inspirada en el irlandés Sean Scully -que expone una muestra hasta el domingo en la pinacoteca de Sao Paulo-, en el estadounidense Andy Warhol y en los grandes pintores del surrealismo, como Salvador Dalí y Juan Miró, la artista inauguró el jueves en Brasil una exposición con 35 piezas.

 

La muestra que se extenderá hasta el 23 de agosto en el Museo de Arte Brasileño de la universidad Fundación Armando Álvares Penteado (FAAP) reúne prendas de su trabajo en los últimos treinta años y muchas de ellas homenajean a artistas españoles.

 

“Este viaje es corto pero interesante para mí. Hace años sueño con Brasil porque es uno de los países más importantes para la moda en el planeta, porque las mujeres la sienten con mucha fuerza. Es el mejor primer viaje de mi vida”, señaló a Efe la también marquesa de Castelldosríus Grande.

 

Huyendo de los tradicionales desfiles, Ruiz de La Prada presenta su trabajo de un modo diferente a través de la exposición y del lanzamiento de un libro en el que cuenta detalles sobre sus “obras de moda”, que también tienen referencias del Pop Art, del rococó y de la arquitectura, una influencia de su familia.

 

Las personas de fuera de España relacionan mi trabajo con colores, pero en esta exposición el color es muy importante al igual que las formas que exploro. Formas de niña, de aro de metal, de michelines y todo eso es muy importante por el volumen”, contó.

 

La diseñadora explicó así que el volumen es uno de los sinónimos de sus piezas motivadas por un interés personal, ya que para ella pocos colegas trabajan con él como base de sus colecciones.

 

“Mi trabajo tiene un poco más de buen humor, porque si un día uno se coloca esas formas, no significa que va a quedar gorda. No hay que tener miedo, pues la idea es provocar emociones y no tener que ser sexy en todas las horas del día“, comentó.

 

Agatha (1)
Foto: EFE

 

 

Sin miedo de arriesgar al incluir un aro de metal para sostener un vestido, la diseñadora mezcla tejidos como la seda y el plástico para probar técnicas de reciclaje e incluir el concepto de “desarrollo sostenible” en su propuesta.

 

Vestidos, faldas y blusones multicolores son las piezas que incorporan una especie de juego poético que la artista hace con los detalles que evocan la infancia con humor, optimismo y la forma de interpretar el mundo, que quedan evidentes en el uso de la seda, el tul, terciopelo colorido, cintas, corazones y trenzas.

 

Una de las piezas que más impactó al público asistente a la inauguración de la muestra fue un vestido cuadriculado rosado y blanco con una estampa de huevo, que, según la autora, es una forma de “divertirse” al utilizar la ropa.

 

Hay una parte de mi trabajo inspirada en el surrealismo y creo que por causa de la exposición de Dalí, en Sao Paulo, los brasileños hicieron la relación con ese movimiento artístico”, subrayó.

 

Sin esconder la excentricidad de su propuesta, Ruiz de La Prada quiere así que sus trajes “provoquen emociones”, una reacción que combina con el público brasileño a juicio de la diseñadora.

 

Foto: EFE

 

 

Además de su exposición, la española aprovechó su visita a Brasil para lanzar los perfumes de su marca personal, de fragancia floral inspirada en los colores de las estampas de sus colecciones, aromas combinados con frutas cítricas, magnolias o jengibre.

 

“Ágatha está al frente de su tiempo; es innovadora; su ropa traduce alegría, bienestar y llama la atención. Creo que el brasileño es así”, comentó a Efe la modelo Fiorela Mattheis, que protagoniza la campaña de los perfumes en América Latina.

 

Ruiz de la Prada reconoció que muchas personas “no se atreven a usar mis trajes, pero los niños si, por eso es bueno tener otros accesorios y perfumes”.

 

Además de trabajar con artículos de papelería y colecciones infantiles, la diseñadora realizó su primer desfile cuando tenía veinte años, en plena época de la “Movida Madrileña”, movimiento de la “contra-cultura” de los años ochenta y que para ella resultó “muy divertido”, expresión que volvió una marca de su trabajo.