Ser confidente de tus amigos en Facebook, stalkear o espiar los muros de otros o preguntar un simple “¿cómo estás?” a tus contactos, te hace más propenso a sufrir de estrés. Las publicaciones tristes, como las despedidas de familiares o amigos que fallecieron, divorcios, pérdidas de empleos o muertes de mascotas, llegan a desatar niveles de angustia en el lector que pueden derivar en depresión y úlcera gástrica.

 

Lo anterior fue confirmado por un estudio reciente del Pew Research Center de Estados Unidos y la Universidad Rutgers, donde con la ayuda de mil 801 adultos entrevistados, se pudo determinar su grado de estrés y las causas que lo generaban.

 

“Debido al auge del uso de internet y las redes sociales, se ha desarrollado una fuerte dependencia psicológica a estar conectado para compartir nuestras mejores experiencias o estar pendientes de las de los demás”, dijo en una reciente entrevista el psiquiatra y director general del Instituto de Neurociencias, Investigación y Desarrollo Emocional (INCIDE), Aldo Suárez.

 

El estudio del Pew Research Center arrojó que si bien el uso de las redes sociales no causa directamente el estrés, preocuparse por los problemas que nos cuentan nuestros contactos sobre todo en Facebook, es lo que hace que se pueda sentir ansiedad.

 

“Cuando una información entra en nuestro conocimiento de una forma compasiva, produce una repercusión emocional que puede producir estrés, pues inconscientemente está presente el deseo de aliviar o reducir tal sufrimiento”, señala en entrevista, Javier García Campayo, psiquiatra y especialista en afecciones derivadas de las redes sociales del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, España.

 

Consecuencias

 

La directora de Difusión de la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM), Delia Hinojosa, en entrevista explica que si bien el estrés es un fenómeno normal del organismo, a los 12 meses o más, puede acabar produciendo depresión por agotamiento. Durante ese tiempo son también frecuentes los trastornos psicosomáticos como el colon irritable, gastritis, úlcera, palpitaciones o temblores.

 

Mujeres, las más afectadas

 

Los datos del Pew Research Center señalan que “esta mayor conciencia de los acontecimientos de otros”, un síntoma al que se le ha llamado “el costo de cuidar”, es más fuerte entre las mujeres “porque tienen mayor empatía”.

 

Martha Cedeño Juárez, de 32 años, acude a terapia en un consultorio de Ciudad de México para atender el estrés que sufre en parte, dice, por las redes sociales.

 

“Sentí una gran frustración”, dice sobre un video que circulaba en Facebook donde un supuesto maestro golpeaba a tres niños. Ella incluso intentó investigar en qué lugar había sido grabado para denunciar. “Conforme pasaban los meses y sin resultados, presenté sudoración en el cuerpo, mareos, náuseas, irritación en el estómago y dolores de cabeza”.

 

Los especialistas entrevistados recomiendan solicitar atención en un centro de salud local para atender el estrés y no automedicarse. Con información de Notiese.