No culpo a los no-tan-jóvenes de Molotov por odiar las ruedas de prensa. En lo personal, a mí no me gustan, pero tampoco se los perdono. Ya se ha dicho mucho sobre esa banda “fresa” que quiso hablar de los problemas de la gente como si fueran suyos. Fueron muchos los que se quejaron de que unos tipos que la tuvieron fácil cantaran sobre el gobierno dándoles en la madre. Yo no me quejo, me divierten las canciones satíricas e irreverentes, me gusta lo políticamente incorrecto y creo que las protestas son buenas, vengan de quien vengan. Lo que no les perdono es que se cansen, que opten por contestar con frases cortas, que dejen su ingenio colgado en un gancho con la ropa de las “niñas” de Playboy.

 

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Foto: Especial

Éste mes Molotov aparece en la portada de dicha revista, que por primera vez en México tiene una edición especial dedicada a la música. Si bien no es Micky Huidobro la primera persona que la gente quiere ver al lado de una playmate, la verdad es que, le pese a quien le pese, Molotov es una de las bandas más importantes del país en cuestión de proyección. “Salimos en la portada de la revista celebrando el día de la mujer, ¿no?”. Sin embargo, el editor de Playboy en México, Arturo J. Flores, habla de su elección, no sólo como un obvio crowdpleaser, sino como el resultado de la afinidad entre Molotov y la publicación. Flores explicó que tanto la banda como la revista han luchado siempre por acabar con la censura, por lograr que la gente pueda expresar su sexualidad como se le antoje. Esto tal vez fue cierto para los 90 pero me parece que ahora son otros los que encabezan la lucha por la liberación sexual (Laverne Cox).

 

No espero que la agrupación, con 20 años, ocho discos y varios hijos sea la misma que cantaba “Voto Latino” en dos escenarios en una sola noche, pero tengo ganas de exigirles más que un par de fotos con chavitas desnudas. “¿Si escribieran una canción de protesta hoy, sobre qué sería?”, pregunto. Tito me responde: “Gimme the power, sobre gimme the power. Ah, chale, ya la hicimos.” “¿Pero más referente a lo que estamos viviendo hoy?” “Es que es lo mismo, es como el resultado de la pinche mediocridad. No avanza, no avanza, no avanza…” Y sí, en política no hay mejora, ni en desarrollo, ni en economía; pero tampoco parece que ellos avancen. Se quedaron ahí, en otra época, con el bobo de Jacobo.

 

Foto: Especial

“Desgraciadamente (en el Vive Latino) sólo vamos a tocar 70 minutos, así que tenemos que escoger que rolas tocar. Hay unas rolas que quedan mejor para tocar en vivo, que son las prendidas… No hay favoritas, pero vamos a tocar muchos temas viejos. Queremos hacer una lista que sea prendida, que sea dinámica. Es domingo, casi terminando, así que tiene que ser algo prendido, a ver si la banda aguanta.” La banda aguanta, porque Molotov es de los headliners que seguirán siendo headliners hasta que ya no puedan serlo.

 

Molotov es un emblema nacional, es la música por la que mi tía regañaba a mi primo hace ya 17 años. Gritar “Chinga tu madre” en público, si bien no era original por lo menos era liberador. Molotov va a seguir siendo de los favoritos del pueblo mexicano, pero yo les pido más. Ahora que el “puto” se escucha hasta en las gradas en el mundial y que cualquiera puede ver a la ganadora del Oscar (2012) en cueros, se necesita algo más que una repetida “Gimme the Power” para expresar el enojo de esta población tan encabronada.

 

Alguna vez Juan Villoro habló de Molotov como el “soundtrack de nuestro descontento”. El puesto, que le pertenece a Molotov históricamente, ha estado desocupado estos últimos años. Y ya sea que la banda decida regresar al trono, o que se lo ceda a un artista nuevo, es necesario un nuevo himno al descontento. La invitación queda abierta.