ATENAS/BRUSELAS. El Gobierno griego se quejó con cierta amargura del rosto duro alemán durante la reunión del Grupo de Trabajo del Euro, que analiza la petición de Grecia de ampliar por seis meses el crédito recibido de sus socios.

 

Grecia ya no aceptará “ultimátum”.

 

Alemania rechazó la solicitud griega porque “no incluye un compromiso claro para concluir con éxito el programa actual” y “no está claro cómo el Gobierno griego quiere hacer frente a sus pagos de las próximas semanas si no cumple con la recaudación tributaria”, según los alemanes.

 

Enojados, fuentes griegas revelaron lo que a su parecer respondió a la negativa: “La intervención del Ministerio de Finanzas alemán (Wolfgang Schäuble) en el Grupo de Trabajo del Euro sigue una línea aún más dura que su postura en el último Eurogrupo del 16 de febrero”.

 

“Tratar la carta del Ministerio de Finanzas griego de ‘caballo de Troya’ seguramente no facilita el debate entre los socios”, destacaron las fuentes, que añadieron: “alguien de mala fe podría tratar la actitud del Ministerio de Finanzas alemán como un ‘caballo de Troya’, como que no quieren un acuerdo beneficioso para todas las partes”.

 

Y es que las fuentes del Ejecutivo griego sostuvieron que la parte alemana dijo que la solicitud “representa más bien un caballo de Troya con la intención de conseguir el acuerdo ‘puente’ y, en el fondo, para poner fin al programa actual. Sobre esta base, no tiene sentido iniciar la redacción de una declaración del Eurogrupo el viernes”.

 

El Grupo de Trabajo del Euro, formado por los ‘número dos’ de los Ministerios de Finanzas y Economía de la eurozona, analizó la solicitud griega y hoy corresponderá al Eurogrupo (los ministros) hacer lo propio.

 

De acuerdo con las fuentes gubernamentales, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, mantuvo una conversación telefónica de cincuenta minutos de duración con la canciller alemana, Angela Merkel, de la que no aportaron detalles.

 

En su carta-petición Grecia incluyó siete puntos, destaca: Un compromiso para estabilizar la posición fiscal con “superávits fiscales apropiados”; trabajará “con los socios europeos e internacionales” y se compromete a no tomar acciones unilaterales que pongan en peligro “las metas fiscales, la recuperación económica y la estabilidad financiera”; reclama “permitir al BCE que reintroduzca” la posibilidad de que sus bancos coloquen deuda griega en Fráncfort a cambio de liquidez; y el fin del concepto troika aunque se compromete negociar por separado con el Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional.