La revista británica The Economist criticó la decisión del presidente Enrique Peña Nieto de exponerse él, a su esposa Angélica Rivera y al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a una investigación sobre los presuntos conflictos de interés.

 

La campaña anticorrupción del gobierno Federal, anunciada el pasado 3 de febrero, ofrece “mensajes confusos” tras la designación de Virgilio Andrade como secretario de la Función Pública, afirma la publicación en el texto titulado Conflict of interest in Mexico, A false start (Conflicto de intereses en México, un inicio fallido).

 

“El ministro de gobierno designado para dirigir la investigación dijo el 4 de febrero, que él no está facultado para investigar los contratos hipotecarios que están en el centro del escándalo, lo que plantea dudas sobre la seriedad de su esfuerzo”, dice la revista.

 

The Economist destacó los vínculos entre el presidente Peña Nieto, Virgilio Andrade, y Luis Videgaray.

 

“Andrade debe su trabajo al señor Peña, y dice que es amigo personal del señor Videgaray, lo que plantea dudas sobre independencia”.

 

La revista calificó la designación de Andrade y la investigación como un “intento tardío de recuperar su popularidad que comenzó con el pie izquierdo”.

 

La publicación británica expuso que el principal problema es que los contratos hipotecarios con que se adquirieron las casas con Grupo Higa no se han hecho públicos, y un día después del nombramiento de su nombramiento, Andrade dijo que no tenía autoridad para investigar los contratos.

 

El secretario de la Función Pública explicó que las negociaciones se habían realizado cuando Peña Nieto y Videgaray no eran servidores públicos, en tanto Angélica Rivera nunca ha ostentado un cargo de elección popular.

 

Virgilio Andrade “puede ser capaz de hacer un llamamiento a otras instituciones más autónomas de gobierno, tales como el auditor general o un organismo de lucha contra la corrupción para ampliar la investigación”, finaliza la publicación.