Queda claro que los actores anuncian un producto y no tienen responsabilidad alguna sobre lo que pueda pasar con el público al adquirir el bien o servicio que ellos promocionan. Recientemente sucedió con Alfredo Adame, quien era la imagen de FICREA. Él sólo fue contratado para anunciar la marca, pero no tenía su dinero invertido en ese lugar; lejos de lo que nos sucedió a todos los ahorradores, a él le tocó ganar y a nosotros perder, pero simplemente así es la vida, ya que él firmó un contrato por hacer los anuncios y conducir varios eventos y me comentó que le pagaron muy bien.

 

columna adame

 

Curiosamente, en Estados Unidos los conductores o actores sí tienen un compromiso con la marca y mientras dure el contrato, tienen que consumir lo que anuncien y no pueden ser vistos usando, bebiendo o acudiendo a un lugar que sea distinto al que promocionan.

 

Para irle dando seriedad a las cosas, no estaría de más que al anunciar algo estuvieran más conscientes, ya que Alfredo nos dijo:

 

“La campaña funcionó muy bien y gracias a mis anuncios entró mucha gente, para mí eso es bueno, ya que quiere decir que la gente cree en mí, pero definitivamente lo que sucedió en FICREA no es mi responsabilidad y lamento mucho lo que pasó. Yo en enero también iba a meter mi dinero, pues cuando me hablaron me dijeron que era una institución seria y aprobada por las autoridades, por eso acepté, pero creo que todos entienden que uno no tiene nada que ver con eso”.

 

Y eso es perfectamente entendible, aunque él sabe que gracias a él, mucha gente confió su dinero a esta institución, así que habría que revisar hasta qué punto puedes vender tu imagen a un producto sin comprometer tu reputación, sobre todo si se trata de los ahorros de toda una vida de trabajo.

 

 

Hay más… pero hasta ahí les cuento.