Hoy se cumple un mes desde que María de los Ángeles Pineda Villa, esposa del ex alcalde de Iguala, fue recluida en el centro de arraigos de la Procuraduría General de la República (PGR) por su presunta relación con el plagio de normalistas de Ayotzinapa. El Ministerio Público ya prepara la acusación en su contra por delincuencia organizada, aunque su vínculo con el secuestro de los estudiantes aún no se comprueba.

 

Autoridades federales indicaron que a lo largo de noviembre se recabaron indicios que apuntan a que Pineda en efecto operaba para el grupo criminal Guerreros Unidos en Iguala, siendo una pieza clave para su financiamiento regional así como en operaciones de lavado de dinero.

 

No obstante la vertiente que aún se encuentra pendiente y por la cual la esposa de Abarca todavía no es consignada, es la relacionada con su  involucramiento en la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

 

De acuerdo con la línea de investigación de la PGR la desaparición de los normalistas obedeció a un acto de represión derivado de un supuesto intento de dirigirse al evento político que llevaba a cabo Pineda Villa junto con su esposo, el entonces alcalde José Luis Abarca, la noche del 26 de septiembre.

 

La PGR cuenta con evidencia de que Abarca instruyó a sus mandos policíacos, aun prófugos, que actuarán en contra de los estudiantes.

 

Pero hasta ahora el Ministerio Público de la SEIDO sigue trabajando para reunir pruebas que pudieran sustentar ante un juez federal la responsabilidad concreta en delitos como secuestro o desaparición forzada en contra de Pineda Villa.

 

La SEIDO tendría la posibilidad en su momento, y de querer profundizar aún más en el caos de lao NORMALISTAS, de solicitar una ampliación del arraigo aunque el escenario principal es el de la consignación antes del 15 de diciembre.