No sé si el 2% de incremento que tuvo ayer el precio de la acción de Grupo Financiero Banorte tenga algo que ver con la llegada de José Marcos Ramírez a la dirección general del grupo financiero. Pero el arribo de Marcos Ramírez es una gran noticia para el banco y seguramente que es una preocupación para su competencia más cercana, particularmente para el grupo español Santander y, claro, para Banamex.

 

Marcos Ramírez es un banquero de toda la vida que ha recorrido las áreas cruciales de cualquier institución financiera con bastante éxito: banca de inversión, banca corporativa, tesorería y gobierno y lo hizo en bancos de distinto tamaño. Ahora su gran reto para pelear los primeros lugares del mercado al frente de Banorte será la banca minorista, que no es un reto menor.

 

Pero en su largo paso de más de una década por Santander, Ramírez terminó prácticamente conduciendo operativamente el grupo financiero español desde la vicepresidencia ejecutiva, y su llegada a Banorte, aún con don Roberto González Barrera en la presidencia, significó un duro golpe para su competencia y un fuerte impulso para la banca corporativa y mayorista, mercados en los que Banorte ha ganado terreno en los últimos años.

 

Así que si bien el pleito que involucró a Guillermo Ortiz, Alejandro Valenzuela y a la poderosa familia del recién llegado Carlos Hank González ocupó las primeras planas de los periódicos durante varias semanas, a los accionistas, inversionistas y a la propia competencia, la expectativa sobre el desempeño de un banquero experimentado como Marcos Ramírez en la dirección general del Grupo es, creo, la noticia más relevante para uno de los grupos financieros que ha tenido más éxito en el país durante los últimos años.

 

hank

 

Esto no quiere decir que se deba desestimar lo que está ocurriendo en la presidencia de Banorte como parte de la reconformación del grupo de accionistas y, por supuesto, el futuro de su gobierno corporativo que quedó tan lastimado después de un sonado pleito público.

 

Claro que serán importantes estos 40 días de transición que se dará en la presidencia del Consejo de Administración con la entrega de la estafeta de Guillermo Ortiz a Carlos Hank González, un joven banquero que si bien ha mostrado habilidades y sapiencia para el negocio, aún deberá demostrar que puede conducir un barco mucho más complejo que Interacciones.

 

No por nada Guillermo Ortiz seguirá a bordo del grupo desde una estratégica posición como “presidente-asesor”, un privilegio obtenido no sólo por su experiencia y por las valiosas relaciones que ofrece al grupo, sino también por sus viejos acuerdos y concesiones obtenidos de don Roberto, el fundador.

 

Así que la nueva historia de Banorte -después del fallecimiento de Roberto González Barrera- apenas se está comenzando a escribir, ahora bajo el control de la familia Hank González y bajo la sombra de Carlos Hank Rhon, quien también posee el grupo financiero Interacciones. Sería ingenuo no pensar en Banorte como el futuro estandarte financiero de la familia que también controla empresas industriales, del transporte y del sector energético, además de una fuerte participación en Gruma.

 

Pero en lo inmediato será José Marcos Ramírez quien conduzca el día a día de Banorte a la salida de Alejandro Valenzuela. Con esta decisión anunciada ayer, no hay razones para no creer que el precio de la acción deba regresar a sus niveles anteriores y para que el banco siga ganando terreno frente a unos competidores que no están pasando por su mejor momento.

 

SÍGALE LA PISTA…

 

Ayer miles marcharon exigiendo ser escuchados en sus reclamos de justicia, mientras que los desaparecidos de Ayotzinapa se han convertido en un símbolo de una inconformidad social que crece. Es tiempo de dar respuestas.