MARYSVILLE. Cientos de personas hicieron fila en la entrada de una secundaria del estado de Washington luego de que reabrió sus puertas el lunes, más de una semana después de que un estudiante mató a balazos a tres de sus compañeros, hirió a otros dos y luego se suicidó.

 

Personas que movían los brazos en señal de buenos deseos, muchas de ellas con velas en las manos, saludaron a estudiantes que regresaban a la secundaria Marysville-Pilchuck luego del tiroteo del 24 de octubre. La gente vitoreaba a medida que los autobuses y automóviles ingresaban a las instalaciones escolares.

 

Una asamblea a las 10:30 a.m. fue la primera de las actividades escolares del día, y el almuerzo se llevó a cabo en el gimnasio porque la cafetería —donde ocurrió el tiroteo— continúa cerrada. El horario normal de clases, a una hora más temprana, se reanudará el martes.

 

Jay Inslee, gobernador de Washington, les solicitó a los habitantes que vistieran prendas rojas y blancas, los colores de la escuela.

 

Dichos colores resaltan vívidamente en un monumento conmemorativo improvisado que cubre la cerca alrededor de la escuela, el cual tiene flores, globos y mensajes de amor.

 

El atacante, Jaylen Fryberg, de 15 años, un popular alumno de primer año, falleció de una herida que él mismo se hizo después de ponerse a disparar.

 

Zoe Galasso, de 14 años, murió durante el ataque; Gia Soriano, también de 14, falleció el 26 de octubre; y Shaylee Chuckulnaskit, de la misma edad, murió el viernes.

 

Otros dos alumnos siguen hospitalizados en el Centro Médico Harborview en Seattle. Andrew Fryberg, de 15 años, se encuentra en condición crítica, y Nate Hatch, 14, presenta un estado de salud satisfactorio. Ambos son primos de Jaylen Fryberg.

 

GH