BUENOS AIRES. El nieto de la fundadora de la organización Abuelas de Plaza de Mayo, sustraído a su madre prisionera durante la dictadura poco después de nacer, fue identificado, informó el martes el tío del joven.

 

“Este chico se presentó voluntariamente porque tenía dudas de su identidad. El análisis de sangre dio 99.9 por ciento positivo”, dijo Guido Carlotto, hijo de Estela Barnes de Carlotto y secretario de derechos humanos de la provincia de Buenos Aires.

 

Carlotto dijo que el joven, cuya identidad no trascendió, “sabía que no era hijo del matrimonio con el que vivía y empezó a hacer esta búsqueda”.

 

Agregó que tras conocer que es nieto de De Carlotto, “lo ha tomado muy bien” pero que “tiene que tomar decisiones en algunas cuestiones. Nos ha pedido tiempo para preservarse”.

 

Laura Carlotto fue detenida en noviembre de 1977 cuando estaba embarazada de pocas semanas junto con su compañero y padre del bebé. Ambos fueron asesinados en agosto de 1978 por orden de las autoridades militares. Dos meses antes, Laura había dado a luz a un varón.

 

Guido, que es como Laura quiso llamar a su hijo y así se lo hizo saber a su madre a través de una intermediaria mientras estaba detenida, tiene 36 años.

 

Tal como pudo reconstruir De Carlotto de los testimonios de distintos detenidos, el bebé fue arrebatado de los brazos de la joven madre pocos días después de nacer en un hospital militar de Buenos Aires.

 

Laura fue asesinada de un disparo en el cráneo y otro en el vientre para intentar borrar las huellas de su embarazo. Su cuerpo fue entregado a sus padres, algo muy inusual en la dictadura.

 

Abuelas de Plaza de Mayo busca desde 1977 a los niños nacidos en cautiverio y robados a sus padres detenidos ilegalmente durante el régimen de facto de 1976 a 1983. Hasta ahora han recuperados a más de un centenar de nietos.

 

A raíz de la muerte de su hija y el robo de su nieto De Carlotto pasó de ser una directora de escuela con poco interés en la política a una activista empeñada en encontrar a los niños que fueron botín de guerra de los represores.

 

Las Abuelas de Plaza de Mayo impulsaron la creación en la década de los ochenta de un banco de datos genéticos que ha permitido que esos hoy jóvenes sustraídos por los asesinos de sus padres recuperen su identidad. Gracias a su trabajo, represores acusados de participar en un plan sistemático de robo de bebés han sido condenados. (AP)