El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno planteó la posibilidad de una integración “pragmática” en el Caribe, que se pueda concretar en los periodos de los actuales mandatarios a partir de fórmulas “comprobadas y realistas”.

 

Al participar en la VI Reunión Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) reconoció que es ingenuo pensar en que los países puedan resolver sus problemas por sí solos, por ello, “se requiere de una integración mucho más robusta y ambiciosa de lo que tenemos ahora”.

 

De manera esquemática, planteó, que esta propuesta tome caminos pragmáticos, en lugar de hablar de los clásicos procesos políticos complejos que pueden demorarse “toda una vida” en cristalizar.

 

Concretamente habló de tres líneas de acción, cuyos plazos de realización pueden ser más cortos y superar las limitantes que enfrenta actualmente la Cuenca del Caribe.

 

La primera propuesta es mejorar los flujos de mercancías, pues de acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, el Caribe opera a 60 por ciento de su capacidad, es decir, “estamos comercializando con las manos atadas”.

 

Por ejemplo, indicó, se puede poner en marcha un sistema de Tránsito Internacional de Mercancías (TIM), que facilitaría el intercambio al anticipar información aduanera, sanitaria y migratoria relacionada con flujos de exportación que eliminaría papeleos y reduciría tiempos.

 

Actualmente en el Caribe hay muchos cuellos de botella respecto al intercambio de mercancías, indicó.

 

A manera de ejemplo, aseguró que los resultados obtenidos por sistemas similares entre México y Centroamérica, pueden ilustrar la importancia de este sistema que cada mes agiliza más de 35 mil operaciones, donde algunas aduanas operan mejor que en Europa.

 

Además, recordó que ante la ampliación del Canal de Panamá, algunos países del Caribe pueden convertirse en nodos logísticos mundiales y otros dedicarse al cabotaje.

 

No obstante, se requiere inversión y como los Estados no cuentan con suficientes recursos, será necesario impulsar las asociaciones público-privadas, expuso.

 

En materia energética, el directivo del BID advirtió que en la región, el costo de generar electricidad es entre tres y cuatro veces superior al de otros competidores.

 

Esto se debe a que básicamente se genera electricidad a partir de combustibles fósiles líquidos y por ello, planteó dos acciones: diversificar las matrices energéticas para no depender sólo de un insumo y cambiar a gas natural.

 

Sobre el primer punto, dijo, es correcto el uso de energías verdes y fuentes alternativas de energía, porque permiten más opciones para los países y los alejan de afectaciones por la fluctuación de costos internacionales de energéticos.

 

Respecto al segundo, aseguró, con la abundancia de gas natural y su extracción en Trinidad y Tobago, Venezuela, Colombia, México y Estados Unidos, se pueden lograr ahorros hasta de 50 por ciento en los costos de generación.

 

Eso reduciría drásticamente los costos para los gobiernos y para las familias y sólo se requieren inversiones relativamente bajas en cada país para reconvertir sus actuales instalaciones, puntualizó.