¿Si usted fuera el Barcelona?

Alberto Lati

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                Desde que en la renovación de contrato de Lionel Messi se concedió al crack argentino un considerable aumento de sueldo, pero sin conseguir a cambio un alza en la cláusula de rescisión, se abrieron perspectivas a los rumores de su eventual salida.

 

¿Qué es una cláusula de rescisión? Un mecanismo obligatorio en la liga española, opcional en la inglesa e inexistente en la italiana, a través del cual se fija un monto para que el contrato llegue a ser suspendido. De tal manera que si un equipo pretende a un jugador cuya directiva no quiere vender, puede pagar tal cantidad y liberarlo. Así se fue Luis Figo del Barça al Madrid, así se marchó recientemente Javi Martínez del Athletic de Bilbao al Bayern Múnich: no hubo negociación entre los clubes, sino el pertinente abono de lo especificado en tal cláusula.

 

Si los blaugranas hubiesen conseguido incrementar la cifra de posible salida de Messi, hoy sería todavía menos viable que alguien se los arrebatara, pero la cantidad quedó en los mismos 200 millones de euros (más de 270 millones de dólares) aparentemente prohibitivos…, hasta ahora.

 

270 mdd suenan hoy acaso tan descabellados como 130 mdd cuatro años atrás, cuando Cristiano Ronaldo pasó de Manchester United a Real Madrid. Lo digo con base en lo siguiente: que si descontamos el fichaje de Kaká, sucedido unas semanas antes que el del portugués, la anterior marca de traspaso más caro había sido impuesta por Zinedine Zidane, al implicar unos 70 millones de dólares en 2001.

 

Así, no es atípico que esto de la transferencia más costosa vaya al doble en pocos años. Pasó con Diego Armando Maradona en 1982, con Johan Cruyff en 1973, con Bernabé Ferreyra en 1932, y con varios más a través de los tiempos.

 

Para que una operación de esas dimensiones acontezca hace falta tener a un gran club buscando aglutinar a todos los astros (a menudo el caso del Madrid), o a un billonario intentando convertir a un equipo normal en verdadero gigante.

 

Ahí es donde entran tanto Paris Saint Germain como Manchester City, que han gastado volúmenes inmensos de dinero desde que decidieron involucrarse en el mundo del balón.

 

El último rumor asegura que el jeque propietario del City estaría dispuesto a gastar esos 270 millones de dólares más al menos otros 150 que garanticen a Messi ser el futbolista mejor pagado.

 

Más allá de si el City verdaderamente pagaría tal cantidad o de si Messi aceptaría el cambio de institución, se abre una interrogante: ¿y el Barcelona qué haría?

 

Estamos hablando de un monto que bastaría para amortizar más de la tercera parte de la futurista remodelación del Camp Nou. Un ingreso con el que podrían sanearse las finanzas de la institución blaugrana. Una cifra como para dejarse de sentimentalismos y ser considerada.

 

Es verdad que otro Messi difícilmente emergerá en los próximos diez años (o veinte, o cincuenta). También lo es que apenas tiene 27 años y que ya ha sido el pilar del Barcelona más exitoso de todos los tiempos. Que sería imposible hallar otro como él. Que va camino a convertirse en el máximo goleador histórico de la liga española, y en el hombre más laureado a nivel individual en este deporte, y que define jugadas, partidos, títulos, temporadas… Pero, ¡270 millones de dólares!

 

Si usted fuera el encargado de decidir en el Barcelona y emergiera semejante opción, ¿qué haría? ¿La propiciaría? ¿O se sentaría con Messi para mejorarle el contrato y suplicarle que no se vaya?

 

Suena casi a la propuesta indecorosa de Robert Redford…

 

 

 

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