BRUSELAS. La economía de la Eurozona, que creció un modesto 0.3% en el cuarto trimestre de 2013, parece encaminarse por la senda de la recuperación aunque los problemas persisten, sobre todo el desempleo récord y los riesgos de deflación.

 

Entre octubre y diciembre, el PIB de la zona euro avanzó 0.3%, tras haber caído 0.1% el trimestre anterior. La mayoría de los analistas preveía una expansión del 0.2%.

 

“Por primera vez en tres años, las seis primeras economías de la zona euro han visto progresar su actividad económica: Holanda al frente (+0.7%), seguida por Alemania y Bélgica (+0.4% cada uno)”, dijo Martin Van Vliet, economista del banco ING.

 

Francia, la segunda economía de la zona euro, creció 0.3% y en Italia la mejora fue más modesta (+0.1%), pero el país ha vuelto a crecer, por primera vez en ocho trimestres de recesión y otro de estancamiento.

 

España, cuarta economía de la zona euro, también creció en el cuarto trimestre un 0.3%, según datos todavía provisionales, pero en el conjunto del año la economía se contrajo un 1.2%.

 

Incluso en Grecia, el país más afectado por la crisis de la deuda, la recesión fue menos virulenta (-2.6%) que en los últimos años.

 

Esta mejora generalizada se ha debido principalmente a las exportaciones, sobre todo las alemanas. En los tres últimos meses de 2013, “el impulso positivo ha procedido sobre todo del comercio exterior”, confirmó el viernes la oficina alemana de estadísticas.

 

El motor de la inversión

 

También parece que el “motor de la inversión se ha puesto al fin en marcha, dejando presagiar una verdadera recuperación cíclica en la zona euro”, vaticina Jean-Christophe Caffet, de Natixis.

 

“Es la senda de una recuperación clásica: primero la mejora de las exportaciones, después las inversiones de las empresas y si todo va bien, le sigue el consumo privado”, dice su colega de ING.

 

El consumo siguió siendo muy limitado a finales de 2013 y tiene pocas posibilidades de mejorar a corto plazo, dado el nivel de desempleo -que afecta al 12% de la población- y las políticas de saneamiento de las cuentas públicas, dice Tom Rogers, economista de Ernst & Young.

 

En el conjunto de 2013, la zona euro registró una contracción del PIB del 0.4%, un dato conforme a la previsiones de la Comisión Europea de otoño. Muy rezagada con respecto a Estados Unidos, que creció 0.8% en el cuarto trimestre y el 1.9% en el año.

 

Lo mismo ocurrió en Gran Bretaña, que en el último trimestre creció 0,7% y un 1,9% en el conjunto de 2013. Para 2014, el Banco de Inglaterra (BoE) acaba de revisar su previsión al alza y vaticina que la economía crecerá 3,4%, lejos del esperado 1% para la zona euro.

 

Deflación, la amenaza

 

Aunque lo peor parece que está quedando atrás, todavía persisten numerosos riesgos para la recuperación. Los analistas señalan las turbulencias de los mercados emergentes, la fortaleza del euro y las pruebas de resistencia de los bancos de la zona euro.

 

También destacan la deflación, sinónimo de la caída de precios y salarios y al final de la actividad. “Con un PIB cerca de un 3% inferior a su máximo de 2008”, el riesgo es importante, “en particular en los países más frágiles”, dice Jonathan Loynes de Capital Economics.

 

Menos espectacular que la inflación galopante, la deflación sigue siendo peligrosa, ya que crea un círculo vicioso del que es difícil escapar: ante la caída de los precios, los consumidores posponen sus compras, haciendo que las empresas reduzcan su producción y terminen por bajar los salarios e incluso despedir a trabajadores. El resultado es que la máquina económica se gripa.

 

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advirtió recientemente sobre los “crecientes riesgos” de deflación que “podrían ser desastrosos para la recuperación”, y pidió que se “combata a este ogro”.

 

Pero este análisis no lo comparte todo el mundo. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, acaba de descartar este escenario. “No hay deflación en la zona euro”, dijo la semana pasada. (AFP)