Elogio a la sombra, al ocaso de la vida deportiva, ahí, cuando mediando los treinta comienza el cuesta abajo de casi cualquiera que no lleve como nombre Peyton Manning (37años) o Tom Brady (36), un ocaso de resplandor deslumbrante en dos de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL que chocarán el próximo domingo en lo que podría ser un anticipo de la próxima final de la Conferencia Americana. Y quizá esta, la 14, es de las últimas veces que se les podrá ver frente a frente. ¿Cuántos duelos de estos quedan? ¿Cuatro, cinco?

 

Peyton Manning tras los controles de los Broncos de Denver acaba de maltratar al único invicto que restaba en la Liga, los Jefes de Kansas, y se presenta con 34 pases de touchdowns, todo en pos de un récord que se ha arrebatado con Brady (que lo ostenta con 50 pases de anotación) desde 2007.

 

Un choque de genios, vaya, que han acaparado siete de los últimos 12 Super Bowls; que se han medido en 13 ocasiones, con nueve triunfos para el líder de la ofensiva de los Patriotas, por sólo cuatro del número 18 de los Broncos de Denver.

 

Números sobre estas leyendas aún en activo sobran. Ambos ocupan el escalón uno y tres en lo que a porcentaje de victorias se refiere con un altísimo .777, producto de 143 triunfos por sólo 42 descalabros para Tom Brady, por un .697 acumulado que ostenta Manning con sus 163 victorias y 71 juegos perdidos; en medio aparece el eterno número 16 de San Francisco, Joe Montana, que acumuló 117 partidos ganados en su carrera a cambio de 47 perdidos. Y más abajo en la cuarta posición otro monstruo: el ex acerero Terry Bradshaw.

 

Es el tamaño de Brady y Manning, quienes se mezclan entre nombres que forman parte del Salón de la Fama o aparecen en reportajes en blanco y negro o granulosos ante la alta definición de la televisión del siglo XXI. Lo mismo en los cuadros de máximos ganadores de por vida para un mariscal de campo, donde si bien Brett Favre es el número uno con 186 victorias, abajito aparece Manning con 163, y dos escalones más abajo, después de John Elwaly (148) y Dan Marino (147), está Brady con 143.

 

Y ni qué decir cuando se habla del circo aéreo que representan ambos quarterbacks. Peyton Manning y sus 63 mil 59 yardas es sólo superado en este renglón por Favre que acumuló 71 mil 838. Nada más en esta temporada el mariscal de los Broncos lleva cinco mil 715. Un listado en el que para ubicar a Brady hay que recorrer, antes, nombres como los de Dan Marino, Jhon Elway, Warren Moon y el aún en activo Drew Bress. Sólo entonces aparece Brady con sus 47 mil 358 yardas. Aunque el dominio se invierte cuando se trata de anillos del partido grande, en donde Brady tiene tres, por uno de Manning.

 

Quién es mejor, luego de esta maraña de números; la madeja deja la decisión a la subjetividad, al gusto muy particular de cada uno o, en el mejor de los casos, a los partidarios de Patriotas y Broncos, quienes proclamarán a uno y otro como el más grande de todos los tiempos, con algo de justa razón y sin dejar de mirar a su oponente.

 

Lo verdadero es el choque del próximo domingo, y es que no todos los días se tiene la posibilidad de ver un duelo entre dos de los mariscales de campo más ganadores de la Liga en plenitud de facultades. Un par de contendientes al Super Bowl en plena oda a la sombra, a esa segunda mitad de los 30, cuando, en una liga de tan alta competencia, el cuerpo empieza a oler vetusto a menos que en la espalda surjan apellidos como los de Brady o Manning.