Algo va mal en la trayectoria de un futbolista que llegará a los 24 años sin haber jugado siquiera 30 partidos en primera división. Algo no ha funcionado bien, si apenas ha completado los 90 minutos (segunda división con el Barcelona B, al margen) en un par de ocasiones. Algo, acaso, errores de cálculo y malas decisiones para un prospecto al que se auguraba un brillante destino.

 

Jonathan Dos Santos será operado este jueves de la rodilla derecha y no volverá a las canchas hasta el mes de mayo, con lo que esta temporada (otra) se habrá ido irremediablemente al traste. Por demás ilógico y falto de sensatez sería criticar a alguien por lesionarse (una pésima noticia, producto de pésima suerte). No obstante, a lo que me refiero es a lo que ha precedido a esta lesión, al aferrarse a continuar en el equipo con mejor medio campo del momento, al insistir en pescar migajas de minutos en el Barcelona y no marcharse a otro sitio donde verdaderamente pueda desarrollar su potencial (para lo cual es imprescindible jugar).

 

Por obvio que se escuche, en el futbol como en la vida el tiempo pasa. Y el adolescente que a los 19 años ya aparecía en convocatorias del todopoderoso Barça de Pep Guardiola, ese novato que tuvo el privilegio de entrenar con los más grandes y aprender a diario con los más talentosos, ha crecido.

 

Su carrera pudo cambiar en diversas oportunidades con la selección mexicana. Previo al Mundial 2010 Javier Aguirre le dio actividad en algunos partidos amistosos, mas decidió convertirlo en el último sacrificado de su plantel final (cuando muchos pensaban que el cortado sería Adolfo Bautista). Un año y muchos corajes después, la hora de Jona tenía que haber sido la Copa América de Argentina 2011. México iba con un conjunto sub-23 al torneo y el mediocampista emergía como líder de la generación. Luego vino el escándalo de las mujeres captadas saliendo del hotel y ese proyecto se desplomó.

 

Todavía Jona pudo ir a los Olímpicos de Londres, aunque desechó la convocatoria (y la posibilidad de, a la postre, ser medalla de oro junto con su hermano Gio).

 

Cada julio y diciembre, cuando se abre el mercado de pases, se ha especulado que por fin aceptará salir del Barcelona (con su equipo mismo insistiéndole que le conviene irse prestado a otro lugar), mas se ha mantenido ahí. Ahora, cuando se daba por hecho su traspaso a clubes como la Real Sociedad, la lesión ha anulado todo plan.

 

Basta decir que se la jugó a la suya (lo cual obviamente era su derecho) y no le funcionó. Conseguir ser asiduo en los onces de un cuadro como el Barça es dificilísimo: entre los que están que son los titulares del campeón del mundo, más los que llegan y los que surgen de fuerzas básicas, la competencia resulta brutal. Para colmo, es común que si existe algún compañero lesionado o suspendido, se mueva de posición a algún compañero antes que conceder la posibilidad a alguien menos rodado como el mexicano.

 

Que venga la mejor de las rehabilitaciones para la rodilla de Jona, que pronto recupere sus condiciones de juego, y que de inmediato se dé cuenta de que ya no es opcional eso de cambiar de aires.

 

A los 24 años el común de los futbolistas ya traen buen sendero andado. Jona, en cambio, tiene más títulos que nadie, aunque muy pocos partidos. Y luego, está la lesión.

Alberto Lati

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