Francia fue campeona del mundo con el plantel más multinacional de la historia, Alemania se ha habituado a alinear lo mismo a elementos originarios de Polonia que de Ghana, España pelea legalmente por integrar a su selección al brasileño Diego Costa, y Japón y Croacia y Qatar y México, y casi todo país lo hace desde que los Mundiales existen: aprovechar para su equipo nacional el talento extranjero que cuenta con pasaporte local.

 

No obstante, este tema se ha tornado muy controversial en las islas británicas. Tras las especulaciones respecto a que el joven Adnan Januzaj podría optar a jugar con la selección inglesa, el mediocampista del Arsenal, Jack Wilshere, reaccionó con dureza: “Los únicos que deberían poder jugar para Inglaterra, son los ingleses. Si vives en Inglaterra por cinco años, eso no te hace inglés. No deberías ser convocado. No significa que puedas jugar para un país. Si me fuera a España y viviera ahí cinco años, eso no me haría jugar para España”.

 

Lo primero prudente, sería recordar a Wilshere que numerosos futbolistas nacidos fuera de Inglaterra han disputado Copas del Mundo con el denominado “Equipo de la Rosa”. Pienso en el jamaicano John Barnes, el singapurense Terry Butcher o el canadiense Owen Lee Hargreaves. Más aún: otra cantidad todavía mayor de descendientes de extranjeros, han portado ese uniforme (por ejemplo, Theo Walcott).

 

La diferencia, en todo caso, es la razón que ha llevado a cada quien al sitio de la nacionalidad absorbida. Una cosa es haber nacido en el país de adopción o haberte desplazado siendo niño al mismo en el afán de tus padres de brindarte un futuro mejor. Otra cosa distinta, es haber llegado para jugar futbol y al paso de los años haber decidido representar a la selección local. En el primer rubro podemos ubicar al alemán Gerald Asamoah, al italiano Mario Barwuah Balotelli, al francés Zinedine Zidane, al sueco Zlatan Ibrahimovic, al suizo Valon Behrami; en el segundo, a los mexicanos Lucas Lobos y Christian Giménez, así como al italiano Mauro Camoranesi (no me digan de sus abuelos: aprovechó esa circunstancia para no ocupar plaza de extranjero y luego, con todo derecho y legalidad, recibió la opción de ir a la nazionale), al español Marcos Senna, al alemán Paulo Rink y un listado muy amplio.

 

El asunto es que, guste o no, el futbol no puede ir en contra de las convenciones legales que rigen en cada país. Personalmente, admito que es un tema delicado, mas no hallo reparos en que te represente futbolísticamente todo aquel que tiene la facultad para participar en comicios y elegir presidente.

 

Algo todavía más complejo sucede en el caso de Inglaterra: la noción de ser inglés y la de ser británico. En los Olímpicos de Londres, la Gran Bretaña se abrazó al nacido en Somalia, Mo Fahra, oro en 5 mil y 10 mil metros. Preguntado por su origen, el mediofondista dijo ser “British Somalian”. A propósito de eso, un amigo nacido en Londres pero de ascendencia cantonesa, me explicaba que él nunca se había visto a sí mismo como inglés, sino como británico. “Inglés es John Terry”, me explicaba, “yo soy británico-chino”.

 

Así, en los Olímpicos, con una representación conjunta de la Gran Bretaña, en esa mezcla de escoceses, galeses, norirlandeses e ingleses, es fácil asimilar talento del exterior. En los Mundiales, donde cada cual va por separado, las ampollas patrióticas (o patrioteras) se inflaman más.

 

Y, en el fondo de todo, un muchacho cuya procedencia es todo un sudoku: Adnan Januzaj nació hace 18 años en Bélgica, de padres albanokosovares, pero abuelos turcos y serbios. Entonces podrá elegir jugar lo mismo para Bélgica, Albania, Turquía, Serbia, Kosovo (selección todavía no admitida por la FIFA) o Inglaterra. Caso parecido al de Nery Castillo (Uruguay, México, Italia, Grecia) o Kevin Kuranyi (Alemania, Brasil, Hungría, Panamá), más en una de las mayores promesas que han surgido en años en la Premier League inglesa.

 

Aunque algún punto tenga, Wilshere se ha equivocado en lo tajante de sus palabras, lo mismo que los aficionados que se han apurado para utilizar el término plastic English o “ingleses de plástico”. No creo que la condición sine qua non para representar a Inglaterra sea haber nacido en Inglaterra. Tengo la certeza de que muchos que llegan de fuera aprenden a amar, valorar y defender a una nación, con mayor ahínco que muchos nacidos ahí. También me queda claro que en este mundo globalizado es posible ser más de una cosa a la vez, sin que una refute a la otra: Chaco Giménez no requiere renegar de su origen argentino para adorar y representar a México, como Zidane pudo ser orgullo de Argelia y de Francia, y Balotelli lo es hoy de Ghana e Italia, o Farah de Gran Bretaña y Somalia.

 

Si Januzaj decide por Inglaterra y sigue creciendo a estos pasos, no tengan dudas; vestirá ese uniforme por dos razones: la primera, porque legalmente podrá hacerlo; la segunda, porque los Three Lions lo necesitan.

 

Alberto Lati

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