El suicidio constituye la tercera causa de muerte entre los 15 y 19 años, después de los fallecimientos por agresiones y accidentes de tránsito. Con 859 muertes por esta causa en 2011, la tasa se ubicó en 7.7 por cada 100 mil adolescentes, mientras que en 1990 fue de 2.7, según cifras del Inegi.

 

El suicidio en adolescentes es una realidad cada vez más latente en el país. Según el dato más reciente del instituto, en 1990 la tasa entre hombres fue de 4.0 y en mujeres de 1.4 por cada 100 mil, en tanto que para 2011 fue de 10. 8 y 4.7 por 100 mil, respectivamente.

 

Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre, Jacqueline Cortés Morelos, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, señaló que en términos generales, la desesperanza es el factor más relacionado con esta acción.

 

“Los jóvenes expresan que no encuentran sentido a la vida o una razón para existir, al enfrentar situaciones de vulnerabilidad, separaciones o pérdidas. También hay que considerar el número de intentos previos”, detalló.

 

Un ambiente familiar de violencia, alcoholismo, descuido, rechazo, maltrato físico, emocional o sexual, puede desencadenar depresión o ansiedad. Las enfermedades mentales constituyen un factor de riesgo dentro de las causas que provocan la conducta suicida, además del alcoholismo, uso de drogas, problemas económicos, legales y de pareja”.

 

Los datos del Inegi muestran que al interior del país el impacto del suicidio en los adolescentes es diferencial. El Distrito Federal, Tabasco, Yucatán y Guanajuato presentan tasas mayores a 11 defunciones por cada 100 mil adolescentes, mientras que en el extremo contrario Baja California Sur, Nuevo León y Tamaulipas son entidades que presentan las menores tasas que oscilan de 1.6 a 3.1 suicidios por cada 100 mil adolescentes de 15 a 19 años.

 

De acuerdo con el reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante 2011 se consumaron en el país cinco mil 718 suicidios, de los cuales 43.5% correspondieron al conjunto de adolescentes y jóvenes que tenían de 15 a 29 años.

 

Al respecto, Jacqueline Cortés señaló que los jóvenes experimentan presiones familiares y sociales, se les exige tomar decisiones importantes y enfrentan sus primeras rupturas amorosas. De acuerdo con su personalidad y mecanismos que tengan para afrontar las situaciones que viven, solucionarán sus problemas.

 

La mayoría de quienes tratan de suicidarse no tienen el deseo de hacerlo, sólo están deprimidos o enojados y recurren a este acto, que implica la mayor agresión posible contra uno mismo y los demás, explicó.

 

“Antes del intento, muchos jóvenes presentan auto lesiones, uso de sustancias, sexualidad sin protección, conductas de alto riesgo como manejar a exceso de velocidad o intoxicación. Son focos de alerta que algunos padres no ven al estar inmersos en sus propios problemas”.

 

MAS HOMBRES QUE MUJERES

 

El informe del Inegi precisa que de los cinco mil 718 suicidios en 2011, 80.8% fueron consumados por hombres y 19.2% por mujeres.

 

El instituto advierte además sobre una tendencia creciente, ya que de 1990 a 2011 para la población en general la tasa se duplicó de 2.2 a 4.9 por cada 100 mil mexicanos.

 

La revisión por entidad indica que Campeche y Yucatán mostraron tasas por arriba de la nacional, con 9.5 y 9.3 por cada 100 mil habitantes. Por el contrario, Guerrero mostró en 2011 la tasa más baja con 2.6 suicidios por cada 100 mil personas.

 

SIGNOS DE ALERTA

 

Cortés Morelos recomendó estar atentos a los cambios drásticos de personalidad. Las personas tienden a aislarse, enojarse con facilidad, están melancólicas, sensibles o a la defensiva, hablan constantemente de su propia muerte, están tristes, apáticas, desmotivadas y no disfrutan de sus actividades o intereses cotidianos.

 

Además, presentan bajo rendimiento escolar e, incluso, llegan a reprobar; no se relacionan con familiares, parejas o amistades y se sienten desamparadas, detalló.

 

La conducta suicida va desde la idea hasta la consumación. En la primera, se plantea quitarse la vida como solución para escapar a problemas emocionales, familiares o económicos, sin saber cómo hacerlo. Piensan que les gustaría morir, dormir y no despertar o padecer alguna enfermedad terminal, explicó.

 

De continuar estos pensamientos se presentarán los planes suicidas. Sin embargo, al ser más impulsivos, los jóvenes en ocasiones consuman sin planearlo, por una ruptura amorosa, un problema familiar o una discusión importante.

 

En la planeación se consideran el método, las circunstancias y el momento en que se realizará el acto. En este punto, se presentan gestos de alerta como reunir pastillas o pasear por algún puente.

 

Las tentativas pueden ser de alta o baja letalidad, según el género; las mujeres lo intentan más, pero lo consuman menos; los hombres ensayan menos, pero lo logran más, por los métodos elegidos.

 

En 2010, se registraron nueve suicidios de ellos por cada dos de ellas, en ambos casos, el medio más empleado fue el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación; el disparo con arma larga fue el segundo más utilizado por los hombres, que tiene mayor probabilidad de causar la muerte, mientras que en las mujeres fue el envenenamiento por gases, vapores, alcohol y plaguicidas.

 

 DATOS

 

859 adolescentes de 15 a 19 años se quitaron la vida en 2011

7.7 por cada 100 mil

 

En 1990

(Tasa por cada 100 mil adolescentes)

2.7 general

4.0 entre los hombres

1.4  entre las  mujeres

 

En 2011

7.7 general

10.8 entre los hombres

4.7 entre las mujeres

FUENTE: Instituto Nacional de Estadística y Geografía