Un estudio reveló que el autismo podría estar vinculado a la inducción de parto y aceleración de la labor de parto.

 

Es posible que los fármacos que inducen el parto pudieran incrementar el riesgo, o que los problemas que llevan a los médicos a iniciar la labor de parto expliquen los resultados. Esto incluye diabetes en la madre y complicaciones en el feto, lo cual ha sido relacionado previamente con el autismo.

 

Simon Gregory, autor principal del estudio y profesor adjunto de Medicina y Genética Médica de la Universidad de Duke, enfatizó, “no hemos encontrado una conexión de causa y efecto. Una de las cosas que necesitamos ver en primer lugar es por qué se indujeron” los partos.

 

Cifras gubernamentales sugieren que una de cada cinco mujeres estadounidenses tiene labor de parto inducida, el doble que en la década de 1990.

 

Estudios más pequeños sugirieron un posible vínculo entre labor de parto y autismo, pero la nueva investigación es la más grande a la fecha, involucrando más de 600 mil nacimientos. El estudio con financiación gubernamental fue publicado en internet a través del sitio JAMA Pediatrics.

 

Los investigadores examinaron ocho años de registros de nacimientos en Carolina del Norte, y compararon 625,.042 nacimientos con datos de escuelas públicas de finales de la década de 1990 a 2008. La información sobre diagnóstico de autismo no especificó si los casos eran moderados o severos. La labor de parto fue inducida o acelerada en más de 170 mil nacimientos.

 

En general, 5 mil 648 niños desarrollaron autismo, tres veces más en niños que en niñas. Entre niños autistas, casi una tercera parte de las madres tuvo inducción o aceleración de labor de parto, comparado con casi 29% de los niños sin autismo. La diferencia fue menos prominente entre niñas.

 

Los riesgos más grandes se presentaron en niños cuyas madres tuvieron inducción y aceleración de labor de parto. Ellos tuvieron 35% más probabilidades de tener autismo.

 

Entre niñas, el autismo no fue vinculado a la inducción del parto; sólo fue más común en aquellas nacidas después de acelerar la labor de parto; ellas tuvieron 18% más de probabilidad de tener desorden de desarrollo que las niñas cuyas madres no tuvieron ninguno de los tratamientos.

 

Los síntomas de autismo incluyen problemas de comunicación, evitar contacto visual y una conducta repetitiva como movimiento ondular de los brazos. Las causas son inciertas, pero expertos creen que se deben probablemente a una combinación de genética y otros factores. Ello podría incluir enfermedades de la madre y medicación durante el embarazo, la edad de los padres en el momento de la concepción, y problemas que afectan al feto durante el nacimiento, factores todos que han sido sugeridos pero no demostrados en estudios previos.

 

La fortaleza mayor del estudio es que impulsa el creciente consenso de que los riesgos de autismo ocurren antes de nacimiento o poco después, dijo el doctor Byron King, director del centro de autismo del Seattle Children’s Hospital, quien no intervino en el estudio.