Dicen que hasta entre los hackers hay clases. Comparten el espíritu libertario, pero no son los mismos: hackers, bogus, crackers, wannabees y lamers, entre otros especímenes, son una familia muy extensa que comparte la pasión por la informática, el afán de sacar todo el partido a las computadoras y unos conocimientos tecnológicos que superan con mucho la media de los mortales. Pero esta gran familia no siempre está bien avenida. Por ejemplo, desde hace algún tiempo los hackers tienen el deseo de diferenciarse de los crackers para evitar ser demonizados injustamente por la prensa sensacionalista. No todos los hackers son crackers. Algunos hackers son nuevos filósofos libertarios, en cambio otros simplemente investigan los avances técnicos por el reto que suponen. Algunos son adolescentes que están obsesionados con los videojuegos, pero otros son personas adultas y respetables consultores. En cambio, los crackers forman pequeños grupos privados (se adentran por lo general en el terreno de lo ilegal), y tienen muy poco que ver con la cultura abierta que se describe en el mundo hacker, ya que la ética hacker defiende el libre acceso y libre distribución de la información. Todos los hackers poseen las habilidades para convertirse en crackers, pero se han resistido a la tentación, manteniéndose dentro de la legalidad.

 

En una primera clasificación, resulta muy interesante conocer más en profundidad las dos variedades de hacker: los samurái y los sneaker. Los primeros son hackers que crackean amparados por la ley, y son contratados para investigar fallos de seguridad. Los sneakers simulan a los samuráis en ciertos aspectos pues son contratados por las empresas e instituciones para romper sus sistemas de seguridad con la intención de subsanar dichos errores.

 

Otros pobladores de este mundo tecnológico son los wannabes, quienes algún día llegarán a ser hackers. Un wannabe obtiene el estatus de hacker cuando los veteranos hackers deciden considerarle uno de los suyos. Los newbies son novatos, más todavía que los wannabes. Los bogus son unos farsantes que se vanaglorian de ser hackers sin que la comunidad veterana los haya reconocido. Los lamers se aprovechan de los recursos que ofrece la comunidad underground, perosin aportar nada a cambio. Un twink es un usuario que ignora todas las reglas. Y, por último, los mundane, es decir, cualquier común de los mortales que no está no iniciado en este mundo.

 

Hace tiempo que la motivaciónprincipal de estos especialistas informáticos era la fama, o incluso el desafío de saltarse las barreras de un sistema. Pero después, el amateurismo terminó con la posibilidad de ganar dinero u otros beneficios con el ciberdelito.

 

WatchGuard, empresa de seguridad en internet, resume en el perfil de tres de las categorías de hackers más visibles, y que además representan las mayores amenazas para las empresas. Cada uno de ellos tiene características únicas. Primero, los hacktivistas, quienes utilizan el poder de internet para distribuir sus mensajes y acciones y están motivados política o socialmente. Su rutina es el ataque, que aunque no son malintencionados pues no está en sus objetivos el robar datos, sí causan problemas a los que los reciben. Después están los cibercriminales, que están organizados con un enorme espíritu delictivo en sus acciones, pretendiendo lograr un beneficio económico, por lo que son los más peligrosos. Por último, los estado-nación que trabajan para diferentes países con el objetivo de espiar o robar datos de propiedad intelectual, y al ser pagados por los gobiernos, son hackers muy habilidosos. Seguramente son los responsables de los quebraderos de cabeza de más de un responsable de sistemas de seguridad.