Kukulkán, la serpiente emplumada, capturó la atención del presidente chino, Xi Jinping, no sólo por el imponente templo que le rinde culto, sino porque el mandatario comentó que era un buen augurio concluir allí su visita a México, ya que él es serpiente en el horóscopo chino.

 

Xi Jinping había pedido personalmente visitar Chichen Itzá y parece que el lugar cumplió sus expectativas; tanto, que en los escenarios que más le gustaron solicitó varias veces ser fotografiado a solas con su esposa, Peng Liyuan.

 

Así, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, tuvo motivos suficientes para reconocer que Chichen Itzá había sido el mejor lugar para la última jornada del mandatario asiático en el país.

 

Sonidos de caracolas, ritmos mayas y tunkules, resonaban a su caminar. Los niños del Centro de Iniciación Musical Infantil de Mérida, vestidos de blanco, agitaron banderas de China y México y saludaron sonrientes.

 

Los presidentes y las primeras damas fueron bendecidos en un ritual maya. Tiburcio Can May, líder del ritual, se acercó primero a los tres hombres y después a las mujeres para realizar la ceremonia que de niño le transmitió su abuelo.

 

El encargado de la zona arqueológica de Uxmal, José Huichin Herrera, explicó a los visitantes la historia del lugar. Sin embargo, Peña Nieto no perdió oportunidad de comentar los detalles de la cultura maya a su homólogo chino.

 

Entre sonidos mayas y bajo la mirada de Kukulkán, partió Xi Jinping.