Aldo y Gio. Costo de los tricolores

Alberto Lati

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El futbolista mexicano suele ser barato… siempre y cuando no lo quiera comprar Chivas.

 

Esta semana se corroboró esa máxima ineludible. Mientras que por un lado Giovani Dos Santos se acerca al club Valencia en una operación que podría cerrarse en los 8 millones de dólares, Aldo De Nigris va a Chivas por un monto estimado en los 5.5 millones de dólares.

 

A lo que voy es a que por juventud, proyección, trayectoria europea y, sobre todo, los muy superiores montos que se sueltan en el viejo continente, no hace sentido que Guadalajara pagara más de cinco millones por Aldo al tiempo que Gio podría ser traspasado por apenas ocho.

 

Si Gio fuera argentino, brasileño, incluso uruguayo, colombiano o chileno, su precio no bajaría de los 15 millones, pero es un paradigma ya antiguo y que no logra ser desterrado: así funciona el mercado. Cualquier aspirante a perla sudamericana, de la que no se tiene certeza si triunfará o se adaptará, consigue acomodarse en cuadros europeos por más 10 millones. En el caso mexicano, son pocos quienes han llegado a venderse arriba de esa cantidad; si acaso, Javier Hernández al Manchester United o en su momento Nery Castillo al Shakhtar Donetsk ucraniano.

 

De hecho, ya es tópico repetido eso de la valoración del mexicano y suele comprobarse que si un nacional quiere pasar a Europa necesita convencer a su equipo de que no lo cotice tan elevado, de que no ahuyente a los interesados. De forma casi regalada emigraron leyendas de nuestra liga del calibre de Cuauhtémoc Blanco, Jared Borgetti o Francisco Palencia, y el patrón no ha cambiado demasiado.

 

La excepción, como ya está más que visto, es Chivas. Esa limitante de jugar con puros nacionales propicia que al Rebaño Sagrado todo le salga carísimo. Para empezar, son pocas las genuinas opciones en el mercado que puedan elevar la calidad del Guadalajara (talento mexicano abunda, el asunto es que esté en venta). Y, para continuar, cuando se sabe que el eventual comprador es el chiverío, el equipo que vende entiende que dispone de una oportunidad única para hacer caja (e imposible culparlos: a comprador desesperado y orillado, se le saca más dinero).

 

Aldo De Nigris en particular, fue lo mejor que pudo comprar Chivas el miércoles. Lo mejor, sobre todo considerando que las demás perlas que perseguían los rojiblancos, no se encontraban disponibles para negociación. Pensaría yo que si Monterrey se desprendió de su delantero insignia, fue porque una oferta de ese volumen no iba a ser desechada y a eso está condenada la directiva que encabeza Vergara: a fichar cracks sólo a cambio de cifras irrechazables, algo que  en relación con elementos mexicanos ni siquiera sucede en Europa.

 

Al tiempo, el portero Guillermo Ochoa ha repetido esta temporada como mejor futbolista del Ajaccio e inclusive forma parte del once ideal de la liga francesa, mas está por verse en cuánto se concreta su venta o si es que ésta es propiciada por el cuadro corso.

 

La única forma que existe de que esta valoración del mexicano en Europa cambie, es con grandes actuaciones y resultados, los cuales vienen dándose, aunque todavía no con capacidad de impactar en la percepción de los directivos.

 

Dos mundiales sub-17, oro en Londres  2012, buenas generaciones tricolores, un mercado con inmenso potencial para merchandising (mayor que todos en Latinoamérica, salvo por Brasil), y algo sigue faltando para que en Europa se valore alto al mexicano… Quizá lo que falta es que vean cuánto desembolsa Chivas por todo refuerzo.

 

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