Un “cuento raro” del realizador argentino Lisandro Alonso es uno de los múltiples proyectos en los que está inmerso el polifacético actor neoyorquino Viggo Mortensen, quien también está a punto de publicar un libro de fotografía y prepara un guión para dirigir algún día su propia película.

 

“Los de Lisandro siempre son cuentos que desde el punto de vista del espectador común y corriente son bastante extraños”, explicó hoy Mortensen en una entrevista durante la promoción en Estados Unidos de su último trabajo, la coproducción hispanoargentina “Todos tenemos un plan” (2012).

 

El actor, criado en Argentina, aseguró que las películas de Alonso (“Los muertos”, “Fantasmas”) se parecen en ocasiones a las del cineasta ruso Andrei Tarkovsky, porque tienen un “ritmo más lento, un desarrollo más extraño, perturbador, diferente a lo que se suele encontrar”.

 

Con él ha estado trabajando para construir su personaje, pero también para aportar “muchas ideas” a esta nueva película, que califica como “un cuento bastante raro pero que se entiende, otra aventura”, producto de la colaboración entre Alonso y el “talentoso” poeta argentino Fabián Casas.

 

En este filme Mortensen encarnará a un militar danés que se traslada a Argentina para luchar en la Conquista del Desierto (1878-1885), cuando “el ejército argentino estaba abriendo la frontera, por decirlo de forma amable, porque en realidad estaban matando a un montón de indios”.

 

El oficial, que participó en Dinamarca en la Guerra de los Ducados, acude al país suramericano acompañado de su hija adolescente, quien se enamora de un soldado argentino y se escapa con él a la entonces peligrosa llanura pampeana, por lo que su padre decide ir en su búsqueda.

 

“Para mí es un desafío interesante, porque con ella (la hija) y otros personajes tengo que hablar danés, que lo manejo gracias a mi padre, pero después tengo que hablar español con un acento marcado danés, creo que voy a tener que imitar a mi padre”, dice entre risas el actor.

 

La película de Lisandro Alonso llevará de nuevo a Mortensen a Argentina, donde, pese a haber pasado años durante su infancia, no había rodado nunca hasta “Todos tenemos un plan”, la ópera prima de la argentina Ana Piterbarg en la que aborda por primera vez un papel doble, los gemelos Agustín y Pedro.

 

El filme se estrenó en septiembre pasado en Argentina y España, pero se proyectará por primera vez en Estados Unidos mañana como parte del Festival Internacional de Cine de Miami, al tiempo que habrá que esperar hasta el 22 de marzo para su estreno en los cines de Nueva York y Los Ángeles.

 

“No es una película que se digiere fácil, pero espero que guste”, dice el actor, que lamenta que no se vaya a estrenar a la vez en más ciudades estadounidenses con una elevada población hispana, como Tampa, Miami, San Antonio o Houston, aunque confía en que paulatinamente vaya llegando a más puntos de este país.

 

Pero la promoción de “Todos tenemos un plan” y el proyecto con Lisandro Alonso no frenan a Mortensen, que además está trabajando en la adaptación al cine de una novela que transcurre en el siglo XIX, un relato sobre los aborígenes norteamericanos llamado “El cazador de caballos”.

 

“Lo estoy escribiendo lo mejor posible aunque sé que pueden pasar años hasta conseguir el dinero para poder hacerlo, y cuando se trata de una ópera prima es más difícil”, reconoce el neoyorquino, quien recuerda que incluso directores de renombre como David Cronenberg (con quien ha trabajado en tres filmes) tardan años en financiar sus películas.

 

Por si fuera poco, el también poeta, editor y fotógrafo tiene previsto publicar en abril próximo el primero de tres libros de fotografía vinculados con la antropología y trabajos etnográficos realizados en Argentina a finales del siglo XIX y principios del XX, “Hijos de la selva”.