El número de muertos por el incendio en la discoteca Kiss, ocurrido hace una semana en la ciudad brasileña de Santa María, asciende ya a 237 tras el fallecimiento anoche del empresario Bruno Portella Fricks, de 22 años, informaron hoy fuentes oficiales.

 

Fricks, que se acababa de licenciar en Administración de Empresas, falleció la noche del sábado en el Hospital de Clínicas de Porto Alegre, capital de Río Grande do Sul, según la Secretaría de Salud regional.

 

El joven había acudido a la fiesta en compañía de su novia, Jéssica Duarte, de 20 años, que permanece ingresada en el Hospital Cristo Redentor de Porto Alegre, informó el diario “Zero Hora“.

 

Todavía continúan hospitalizados 113 heridos, de ellos 73 en estado grave, internados en unidades de cuidados intensivos, según el último boletín oficial.

 

El incendio ocurrió el domingo de la semana pasada durante una fiesta universitaria que se celebraba en la discoteca Kiss, al parecer, por el uso de un artefacto pirotécnico durante un concierto.

 

El fuego se propagó rápidamente por la espuma usada en el aislamiento acústico del techo, que al contacto con las llamas generó cianuro, sustancia tóxica causante de la mayoría de las muertes, según la Policía.

 

El Gobierno de Estados Unidos donó 140 dosis de un medicamento intravenoso llamado “Cyanokit”, que sirve como antídoto al cianuro, que llegaron este sábado a Porto Alegre y a Santa María, ciudades donde están hospitalizados la mayoría de los heridos.

 

Entre los hospitalizados también hay una veintena de heridos con quemaduras graves, que están recibiendo trasplantes de piel, en parte donada por Argentina y Chile.