LONDRES. Un grupo de científicos europeos ha desarrollado un nuevo método para determinar con exactitud la masa de los agujeros negros que se encuentran en el centro de galaxias, según publica en su último número la revista británica Nature.

 

El modelo ha permitido a los investigadores calcular que el objeto oscuro en el núcleo de la galaxia lenticular NGC 4526, a unos 55 millones de años luz de la Tierra, tiene una masa 450 millones de veces mayor que la del Sol.

 

 

Foto facilitada por la NASA de la galaxia lenticular NGC 4526, a unos 55 millones de años luz de la Tierra | EFE

 

 

Para inferir la masa de ese agujero negro, el grupo liderado por Timothy Davis, del Observatorio Austral Europeo en Garching (Alemania), estudió el efecto del cuerpo súper masivo en las nubes de gas molecular que lo rodean.

 

Según los investigadores, es posible utilizar ese mismo método para conocer la masa de los agujeros negros en el centro de muchas de las galaxias del universo cercano.

 

Para ello, Davis y su equipo han desarrollado modelos que predicen el movimiento de las nubes de gas ante la presencia o la ausencia de un agujero negro, lo que les permite deducir la masa del objeto cuando interfiere con el movimiento de los gases.

 

Los agujeros negros son regiones del espacio con una concentración de masa tan elevada que su campo gravitatorio no permite que escape ninguna partícula material, ni siquiera la luz, lo que complica cualquier medición directa de sus propiedades.

 

“El número de agujeros negros que se han medido con exactitud hasta ahora es pequeño y los métodos para medirlos son limitados”, argumentan en su estudio los científicos, que subrayan que la estimación exacta de la masa de los agujeros negros facilitará la comprensión sobre cómo se formaron algunas galaxias.

 

“Las masas de los agujeros negros en el centro de galaxias guardan una relación directa con multitud de propiedades de esas galaxias, lo que sugiere que ambos podrían haber evolucionado al unísono”, subraya el estudio.

 

Los científicos se han servido para sus cálculos de una nueva generación de interferómetros que miden con mayor precisión la luz que llega a la Tierra desde galaxias lejanas.

 

Gracias a esa tecnología, los investigadores, que han utilizado, entre otros, el telescopio ALMA, en el desierto chileno de Atacama, sostienen que las mediciones que han efectuado sobre la galaxia NGC 4526 pueden repetirse con un tiempo de observación de alrededor de cinco horas.

 

“El uso de gas molecular como referencia cinemática debería permitirnos estimar la masa de agujeros negros en cientos de galaxias en el universo local, muchos más de los que resultan accesibles con las técnicas actuales”, subrayan los científicos.