Algunas grescas y el método Mou

Alberto Lati

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Visto que la terapia de choque funciona, José Mourinho ha de estar buscando rival para esta semana. Si acaso la duda es si encontrará enemigo nuevo o si reiterará encontronazo con alguno ya explorado.

 

Y entonces probablemente revisará la larga lista de antagonistas que en dos años y medio ha coleccionado en el Real Madrid. De sus futbolistas, básicamente ha tenido diferencias con los más importantes: el astro mayor Cristiano Ronaldo, el capitán Iker Casillas, el subcapitán Sergio Ramos, los también estelares Angel Di María y Mesut Özil. Del organigrama merengue, con Jorge Valdano que ya no está (pues lo venció en esa lucha de poder) o con el técnico del equipo B del Madrid, Alberto Toril. Al margen del club madridista, con el seleccionador español Vicente del Bosque. En el Barcelona, con el técnico Tito Vilanova, conocido antes por recibir un piquete de ojo de Mou que por su carrera como estratega hoy muy aplaudida. Con la prensa, con la afición, con directivos, con árbitros, con rivales varios, con la UEFA, con todos ha tenido algún contencioso, desconocemos ya si a consecuencia de un carácter visceral o si como parte de su método de gestión.

 

No es novedad que el portugués atrae permanentemente la tormenta. A quien lo haya conocido en sus etapas –exitosísimas, sí- con Oporto, Chelsea e Inter, sabe que va prendiendo incendios y por encima de ellos va avanzando hacia donde le interesa. Sucede que en ocasiones el fuego es demasiado y sale de control, mas no parece interesado en recatarse: con cerillos y combustible camina. Quien se queme, se quemó.

 

¿Para desviar la atención? ¿Para quitar presión a sus pupilos? Eso solía decirse, aunque ha acontecido que su comportamiento mismo se torne en contra del plantel, que se sienten más vigilados y perseguidos que nunca, que caigan en momentos de genuina crisis, que se vean todo menos alivianados.

 

Antes de que el Real Madrid aplastara al Valencia 5-0 este fin de semana, la incertidumbre reinaba respecto a su alineación. ¿Sentaría Mourinho a Cristiano Ronaldo como represalia de la diferencia que tuvieron el martes anterior? ¿Permitiría a Iker Casillas mantenerse como titular? ¿Mandaría un cuadro alterno? Al final jugaron los mejores que Mou tenía a mano y así de bien le respondieron. Desde que Casillas volvió del banquillo, ha acumulado cuatro goles sin recibir gol. Cristiano mismo hoy fue brillante. Di María y Ozil volvieron a lucir decisivos. ¿Prueba de que el maquiavélico método Mou funciona o simple circunstancia del complejo contexto futbolístico?

 

En todo caso, el alborotado Madrid sale de este domingo aparentemente pacificado, señal fehaciente de que el astuto Mourinho está por encender otro fuego y emprender una nueva terapia de choque.

 

 

 

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