Las pruebas de que José Enrique Jiménez Zavala es responsable del asesinato de la activista Marisela Escobedo son “contundentes”, dijo hoy César Duarte, gobernador de Chiahuahua,  al responder a los señalamientos de que el detenido es un “chivo expiatorio”.

 

En declaraciones a la prensa, Duarte arremetió contra Juan Frayre Escobedo, hijo de Marisela Escobedo, activista asesinada en diciembre de 2010; quien ayer aseguró que Jiménez Zavala, alias “El Wicked”, es un “chivo expiatorio”.

 

“La verdad es que observo una gran mezquindad en la posición que se ha asumido” tras el anuncio de la captura de Zavala, señaló Duarte al destacar que “hay muchísimos elementos que muestran con claridad la responsabilidad” del detenido en el crimen de Escobedo.

 

“Esperamos que los derechos que acogen a los detenidos, como las facultades que están en el Poder Judicial, determinen la responsabilidad del presunto responsable”, añadió.

 

Las autoridades de Chihuahua presentaron esta semana a Jiménez Zavala como el asesino material de Escobedo, quien en opinión del hijo de la activista “pudo haber sido presionado para declarar algo que no es verdad y resolver el caso”.

 

Según la Fiscalía estatal, Jiménez confesó que el asesinato de Escobedo lo cometió en cumplimiento de un acuerdo entre las organizaciones delictivas La Línea y Los Zetas porque las acciones de Escobedo ya hacían mucho eco en las noticias.

 

Marisela Escobedo Ortiz fue asesinada el 16 de diciembre de 2010 mientras realizaba un plantón frente a Palacio de Gobierno en Chihuahua para presionar a las autoridades para que arrestaran a Sergio Barraza, quien había asesinado a su hija Rubí en 2008.

 

Barraza, entonces pareja de Rubí y miembro de Los Zetas, fue detenido y trasladado a Ciudad Juárez, donde supuestamente confesó su crimen, pero un tribunal lo liberó de culpa por falta de pruebas.

 

“El hermano de mi mamá fue testigo del homicidio y ya lo denunció a la Procuraduría General de la República (PGR). Sabemos que es un estadounidense”, dijo ayer Frayre, exiliado en Estados Unidos, quien se reservó la identidad del supuesto asesino y solo agregó que puede estar residiendo en la fronteriza Ciudad Juárez o en El Paso, Texas.

 

Tras del asesinato de Marisela Escobedo, los miembros de la familia comenzaron a recibir amenazas de muerte en Ciudad Juárez y siete de ellos decidieron abandonar México para solicitar asilo político en Estados Unidos.

 

De ellos, cuatro integrantes de los Escobedo recibieron ya el beneficio migratorio, y tres más están en proceso.