París. El expresidente de Francia Nicolas Sarkozy, que el pasado mayo fue derrotado en las urnas por el socialista François Hollande, se plantea a presentarse a las elecciones de 2017, según revela hoy el periódico “Le Canard Enchaîné”.

 

El semanario político cita al exministro de Agricultura Bruno Le Maire, a quien Sarkozy habría confesado que siente la obligación “moral” de volver a intentar ser reelegido jefe del Estado, dado el rumbo que ha tomado Francia desde que abandonó el Palacio del Elíseo.

 

“Visto el desastroso estado en el que Francia se arriesga a encontrarse en cinco años, no tendré elección en 2017”, le atribuye “Le Canard Enchaîné” a Sarkozy.

 

El expresidente conservador (en el cargo entre 2007 y 2012) considera que sería “más sencillo” para él no preguntarse si debe regresar a la primera línea política y buscar la revancha con Hollande.

 

“Pero la pregunta no se plantea de esa manera. La pregunta no es si voy a volver, sino si tengo elección moral de no volver, de cara a los franceses. No me puedo desinflarme moralmente ante los franceses”, pone ese diario en boca de Sarkozy.

 

“Le Canard Enchaîné” asegura que “todos los exconsejeros y exministros que le han visto últimamente” no tienen ninguna duda de que Sarkozy, de 57 años, tiene intención de volver a medirse en las urnas con el recién elegido presidente socialista porque “no da la talla para el traje de presidente de la República” y “rebaja la función y el papel de Francia en la escena internacional”.

 

Las declaraciones atribuidas a Sarkozy, que antes de las elecciones presidenciales del pasado mayo aseguró que dejaría la política en caso de ser derrotado, salen a la luz mientras su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), se prepara para designar al que será su próximo secretario general.

 

En liza, en las elecciones internas abiertas a los militantes que se celebrarán el próximo mes de noviembre, están el actual dirigente de esa formación, Jean-François Copé, y el exprimer ministro de Sarkozy, François Fillon.

 

Hasta ahora, la prensa francesa había señalado que Sarkozy se disponía a iniciar una carrera como conferenciante internacional y que había recibido ya propuestas del gabinete de abogados Linklaters para incluirle en su plantilla de oradores, por lo que el exlíder de la derecha francesa estaría recibiendo clases de inglés, según “Le Monde”.

 

Días después de ser derrotado en las urnas, Sarkozy pasó una decena de días con su esposa, Carla Bruni, en Marraquech, en un palacio que le acondicionó el rey Mohamed VI de Marruecos.

 

En junio estuvo en la lujosa casa que el publicitario y amigo Jean-Michel Goudard tiene en un pueblo de la Provenza francesa, en julio descansó en el palacete en Québec del millonario canadiense Paul Desmaraix (al que había condecorado con la Legión de Honor mientras era presidente) y en agosto en la villa de su esposa en Cap Negre, en la Costa Azul.

 

Ahora, Sarkozy y su esposa han vuelto a París, donde el anterior jefe del Estado tiene una oficina no lejos del Palacio del Elíseo y desde donde sigue de cerca la actualidad política acompañado con algunos de sus más próximos colaboradores, explica “Le Monde”.