La fracción del partido Movimiento Ciudadano en el Senado solicitó al Ejecutivo federal que ordene a la Secretaría de Hacienda la suspensión inmediata y definitivamente del aumento mensual a los precios de las gasolinas y del diesel.

 

En entrevista, el senador Marco Antonio Blásquez Salinas aseguró que los incrementos que se aplican cada mes a los precios de esos combustibles han incidido directamente en el poder adquisitivo de los trabajadores.

 

Así, indicó, mientras en 2007 un trabajador pagaba 332.40 pesos por 40 litros de gasolina, en diciembre de 2011 gastó 423.60 pesos, es decir, 27 por ciento más.

 

El ajuste de los precios ha provocado también un cambio de conducta en los patrones de consumo de la población, que se ha traducido en un aumento significativo en el de la gasolina Magna, “que es más barata pero más contaminante”.

 

Blásquez Salinas explicó que actualmente el límite de concentración de azufre en la gasolina Premium es de 250 en promedio y 300 máximo, mientras que en la Magna es de 300 a 500, lo que impacta en forma negativa en el medio ambiente.

 

De 2010 a 2011, añadió, 40 por ciento del incremento de los precios de la gasolina Magna y del diesel provinieron de las cuotas que recaen sobre las ventas finales de los combustibles, y “60 por ciento es producto de las decisiones autónomas del Ejecutivo federal”.

 

El legislador de Movimiento Ciudadano sostuvo que “las alzas a las gasolinas son el principal detonador inflacionario”, y que “lastiman nuestra soberanía alimentaria e inhiben el sostenimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas”.