Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal y ex aspirante a la Presidencia, mantuvo distancia con Andrés Manuel López Obrador, abanderado presidencial del Movimiento Progresista durante los 90 días de campaña.

 

Incluso, a dos días del cierre de las campañas, el mandatario capitalino no ha confirmado su asistencia a la concentración del tabasqueño en el Zócalo de la Ciudad de México que, aseguran, será la más grande en la historia de la izquierda partidista en México.

 

Sin embargo, la incógnita al interior del PRD es cuál será la posición que adopte Ebrard tras los resultados del 1 de julio en caso de que sean adversos para el abanderado de la izquierda.

 

Para algunos existe la certeza de que respaldará a López Obrador, pero hay quienes consideran que será el momento clave para poner tierra de por medio.

 

Previo al arranque de las campañas presidenciales, López Obrador tuvo la cortesía de incluir a Ebrard en su gabinete como secretario de Gobernación y en varias ocasiones lo llamó a acompañarlo en su campaña, pero al no tener respuesta, el llamado fue público.

 

“He pedido a todos que hagamos campaña juntos por todo el país. Que hagamos campaña todos. Esto no es asunto de un solo dirigente, de un hombre o de un equipo. Es asunto de todos. Vamos a hacer campaña, la causa lo requiere, lo amerita”, dijo López Obrador a Ebrard el pasado 7 de mayo ante jóvenes en la presentación de su plan de Ciencia y Tecnología en el Teatro Metropólitan.

 

Al escuchar la invitación, Ebrard alzó la ceja desde el presídium, donde se encontraba flanqueado por Juan Ramón de la Fuente y el candidato a jefe de Gobierno, Miguel Mancera.

 

Un día después, dijo a los medios: “Tenemos mucho trabajo aquí en la ciudad. Y cuando sea posible, sobre todo domingos, cosas así, con mucho gusto, ahí no tengo inconveniente”.

 

Pasaron todos los domingos de la campaña y Ebrard sólo se dio tiempo para ir a Jalisco, el pasado 16 de junio, pero a apoyar a Enrique Alfaro, candidato a gobernador del Movimiento Ciudadano.

 

La ausencia de Ebrard en los templetes de las campañas contrasta con su activismo durante 2010 y 2011 cuando impulsó las candidaturas de los gobernadores de la alianza PAN-PRD en Oaxaca, Guerrero (de facto), Sinaloa y Puebla, a las cuales se opuso rotundamente López Obrador, al grado de frenar la fórmula en el Estado de México, el más importante en número de electores en el país.

 

De acuerdo con perredistas, Ebrard tomó muy en serio su papel de concentrarse en la elección de la capital del país y por esa razón no abrió un espacio en su agenda para acompañar una sola vez en territorio al tabasqueño.

 

Además, para el cierre de la campaña Ebrard colaboró con un promocional en medios electrónicos en el que da su respaldo al candidato presidencial de las izquierdas, de quien aspira a ser el segundo a bordo en su administración.

 

Al hacer pública su aspiración a la candidatura presidencial de las izquierdas, Ebrard puso en marcha su Fundación Equidad y Progreso para hacer trabajo territorial en todo el país.

 

René Cervera, presidente de la Fundación, coordinó a miembros del gabinete de Ebrard para echar andar el denominado “Plan por México”, que consistía en crear una estructura territorial y por lo menos un comité en los distritos locales del territorio nacional.

 

En entrevista, Cervera señaló que no hay conflictos en la relación de Ebrard con López Obrador y la distancia que se ha visto se debe a que el jefe de Gobierno está concentrado en gobernar la Ciudad de México.