Monterrey pasó de ser uno de los estados del país más seguros a uno donde sus habitantes ya se encuentran “hasta la madre, hartos, apanicados y molestos por la violencia”, dice el ex alcalde priista Edgar Olaiz, quien gobernó durante ocho meses y que aprendió a usar armas para defenderse tras ser amenazado de muerte por Los Zetas.

 

En un reportaje publicado por El País, el corresponsal Luis Prados entrevista a alcalde de García, Nuevo León, Jaime Rodriguez apodado, El Bronco, quien para combatir el alto índice de violencia relacionada con el narco despidió en un día a todos los 250 elementos de la corporación y creó el Grupo Especial con 76 jóvenes con experiencia militar y ha logrado bajar a cero los delitos; en camionetas blancas sin placas ni identificación realizan vigilancia las 24 horas.

“Los mexicanos tenemos cerebro, corazón y huevos. Lo que nos falta es conectar los tres”, dice el funcionario de uno de los nueve municipios conurbados de Monterrey, quien asegura que “cuando fue elegido hace tres años se encontró con una ciudad “asustada, secuestrada, comprada” por Los Zetas. A pesar de haber sufrido varios atentados, este funcionario de 54 años participa en los operativos; en marzo de 2011 un comando de 40 hombres atacó el convoy donde se desplazaba. En esa ocasión su camioneta recibió 600 disparos y en el lugar se recogieron más de 3 mil casquillos.

 

Debido a la narcoviolencia, la vida nocturna ahora se realiza en el municipio de San Pedro Garza, el de mayor índice per cápita de México, y uno de los más seguros del país gracias a la gestión de su alcalde, el veterano político del PAN Mauricio Fernández. Su fórmula ha sido cobrar impuestos e invertir en infraestructuras, educación y seguridad. “El país carece de rumbo. Falta un acuerdo nacional para hacer las reformas que nos hagan avanzar. La situación de violencia se va a complicar si no se replantea la lucha y se aborda desde la legalización de las drogas hasta el lavado de dinero”, dice el controvertido presidente municipal”. Remata señalando que los tres principales candidatos presidenciales “representan más de lo mismo, tres opciones populistas. Ninguno de ellos dice de dónde va a sacar el dinero para sus promesas ni se acuerdan de los municipios, que son los grandes olvidados”.

 

“Nuevo León, junto con el vecino Tamaulipas, se ha convertido en uno de los Estados más peligrosos del país. Solo en lo que va de año se cuentan 800 muertos. Su tragedia ha tenido cobertura internacional: las 52 víctimas en el incendio criminal del Casino Royale de Monterrey en agosto de 2011; los 44 presos asesinados en el penal de Apodaca, en las afueras de la ciudad, el pasado febrero; los 49 cadáveres, decapitados y sin brazos ni piernas, aparecidos en Cadereyta, a unos 80 kilómetros al noreste hace apenas un mes”, documenta el reportaje de El País.

 

La violencia estalló en 2007, procedente de Tamaulipas, al noreste, en la frontera con Tejas, donde el cartel del Golfo controlaba el tráfico de drogas a Estados Unidos, y se recrudeció en 2010 con la aparición de Los Zetas —hoy dominantes en la zona— y la llegada de sus enemigos del cartel de Sinaloa, de Joaquín, el Chapo, Guzmán. Con los criminales llegaron los asesinatos, los secuestros, la extorsión, el robo de coches, la corrupción, el cierre de negocios, la huida de algunos empresarios a EU y la reducción de la libertad de los ciudadanos. “Ahora te lo piensas dos veces cuando vas a un restaurante. La vida social ha disminuido más del 60%. Nos están convirtiendo en lo que nunca fuimos: una sociedad acobardada”, añade.