Tokio. El activista chino Li Wangyang, quien estuvo 22 años en prisión por organizar a trabajadores para unirse a las protestas de la Plaza Tiananmen en 1989, fue hallado muerto hoy en un hospital de la ciudad de Shaoyang.

 

El deceso de Li, liberado el año pasado, fue dado a conocer esta noche por su familia y un grupo de derechos humanos, que pusieron en duda las circunstancias en la que el disidente de 62 años murió, ya que la policía reportó que se ahorcó.

 

El cuñado de Li, Zhao Baozhu, declaró a la prensa que cuando llegó al hospital, la policía le informó que el cuerpo del activista había sido hallado esta mañana en su habitación con una tira de tela blanca alrededor de su cuello, la cual estaba atada a una barra de la ventana.

 

Zhao dijo que vio el cadáver de su cuñado puesto sobre la cama de la habitación aún con la tela alrededor de su cuello, y se quejó de que las autoridades movieran el cuerpo sin la aprobación de la familia.

 

Refirió que la noche anterior se reunió con Li, quien se encontraba animado y dispuesto a continuar su tratamiento médico para recuperar la visión y el oído, de acuerdo con despachos de la agencia japonesa de noticias Kyodo.

 

El Centro para los Derechos Humanos y la Democracia, con sede en Hong Kong, indicó que Li se encontraba en el hospital bajo tratamiento médico por enfermedades cardíacas y diabetes, pero en buen estado y animado, por lo que dudó de que cometiera suicidio.

 

Li estuvo un total de 22 años en prisión por su papel en la organización de las protestas pro democracia en Pekín en 1989 y fue liberado el año pasado con la capacidad de sus ojos y oídos disminuidas debido a las torturas sufridas en la cárcel.

 

Un amigo del disidente chino afirmó a la prensa que la víspera conversó con Li y éste habló del tratamiento para sus ojos, lo que sugiere que no planeaba quitarse la vida, y menos cuando ya había recuperado su libertad.